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La voz del lector

11-M: La Ley de Murphy

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Esta alusión, que en principio tiene una clave de humor, no puede ni debe tener nada que ver con el 11-M, máxime cuando yo he sido un perdedor neto en dicho atentado ya que perdí un hijo en el mismo.

Me imagino que muchos de los lectores, en alguna ocasión han leído y han experimentado los principios del citado autor. Esta alusión, que en principio tiene una clave de humor, no puede ni debe tener nada que ver con el 11-M, máxime cuando yo he sido un perdedor neto en dicho atentado ya que perdí un hijo en el mismo. Las palabras que siguen son más dramáticas que jocosas como cualquiera puede comprender. He elegido esta clave para que nadie pueda acusarme de crispar al país o a la sociedad. Otros, en cambio, sí lo pueden hacer sin ningún recato.   Yo, naturalmente, me he leído una parte importante de lo publicado en torno a los horribles atentados, tanto las versiones oficiales como las provenientes del periodismo de investigación. Ni que decir tiene que si las versiones oficiales vinieran acompañadas de pruebas periciales y fueran respetuosas tanto con las víctimas, como con todo aquello que la lógica y el libre uso de la razón preconizan, este tipo de periodismo no tendría su razón de ser. Mi agradecimiento a estos esforzados luchadores por tratar de encajar, hechos demostrados, en lo que una mente medianamente analítica y libre exige; máxime cuando el objeto de análisis es un asunto tan grave y de consecuencias tan tremendas como el que nos ocupa.   Pues bien, vamos a enumerar, sin ser exhaustivo, las cosas que, a mí entender, no debían haber ocurrido pero que, por el contrario, han confirmado la citada ley de Murphy:   1) Un confidente de la policía advertía, antes de la invasión de Irak por los aliados, que los árabes con los que se relacionaba, estaban muy exaltados y preparaban un atentado espectacular. Dicha posibilidad se cumplió frente a todo pronóstico.   2) El tráfico de explosivos en Asturias estaba siendo vigilado por la guardia civil. Pese al conocimiento que había, se hizo realidad la venta a los presuntos terroristas.   3) El transporte de dichos explosivos, se realizó en paralelo con el de los terroristas de ETA procedente de Francia. Otra casualidad.   4) La caravana del Chino, según nos cuentan, fue detenida y multada por las fuerzas de seguridad. Pese a ello, llegó a destino.   5) Los presuntos terroristas realizaron llamadas telefónicas a sus vigilantes durante el transporte de los explosivos, ello no impidió que el cargamento fuera interceptado.   6) Un inculpado de la trama siria, Almallah, era miembro de un partido político, también fue casual.   7) El juez Garzón y algún otro menos notorio, levantaron la vigilancia que habían establecido sobre los inculpados, justo el diecisiete de febrero, cumpleaños de mi hijo.   8) Justo después del atentado se levantó el control telefónico de los presuntos autores.   9) Un policía nacional, Kallagi, era a la vez, escolta de Garzón, amigo de los inculpados, liberó los teléfonos móviles. ¿Cómo se relaciona todo ello?   10) El Sr. Huarte, responsable de la seguridad en Asturias, era protector de un tal Abdelkrin Benesmail, lugarteniente de Lamari. ¿Es normal esto?   11) La famosa bolsa de la Comisaría del Puente de Vallecas y el episodio aparecido estos días en la prensa, ¿es también casual?   Con lo que acabamos de enumerar y muchas más casualidades que omito. ¿Podemos concluir que los hechos fueron los que nos han contado en prensa y declaraciones oficiosas de nuestros representantes políticos? Si la respuesta es afirmativa, soy todo oídos. Desde aquí hago una vez mas un llamamiento a la cordura para que todos: Poder Judicial, Poder Legislativo, Ejecutivo, Investigación Policial y Medios de Comunicación; nos unamos y nos pongamos "manos a la obra" para investigar sin límites de tiempo y de comparecientes.   Este asunto o se aborda con la seriedad y el rigor adecuado a su gravedad o puede mandar al traste todo el Estado de Derecho. Nuestra credibilidad, como país comunitario, creo que está gravemente dañada y necesitamos rectificar a tiempo. Nosotros las víctimas, no vamos a cejar en nuestro empeño de "conocer la verdad".

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