Martes 06/12/2016. Actualizado 01:07h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

La voz del lector

Ley de punto final para el 11-M

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

No hace muchos años, creo que durante el mandato de Raúl Alfonsín, en Argentina, país querido, por ser un país hermano; si no me falla la memoria, se dictó una ley de Punto Final para tratar de olvidarse del terrorismo de estado más inhumano y más vejatorio que podamos imaginar tanto para las víctimas como para la sociedad en general.

No hace muchos años, creo que durante el mandato de Raúl Alfonsín, en Argentina, país querido, por ser un país hermano; si no me falla la memoria, se dictó una ley de Punto Final para tratar de olvidarse del terrorismo de estado más inhumano y más vejatorio que podamos imaginar tanto para las víctimas como para la sociedad en general.

Dicha ley suscitó una polémica a nivel interno que trascendió al mundo entero. Efectivamente, las atrocidades cometidas con premeditación y alevosía, según la lógica más elemental, no podían quedar saldadas con una ley de punto final. En toda afrenta, en todo crimen, debe haber un reconocimiento del daño causado por parte de los ejecutores, una petición de perdón al perjudicado, y una promesa de saldar los daños causados según prescriben las leyes en vigor. La convivencia, queda de tal forma deteriorada después de una acción terrorista o de un asesinato voluntario, que requiere de todo un proceso de reparación o de perdón que sólo pueden tratar de arreglar las víctimas y los asesinos, es decir los implicados en su ejecución y los que padecen la atrocidad. El Estado no tiene ni capacidad ni autoridad para arreglar dicho conflicto desde los mecanismos meramente legislativos o intervencionistas.

Hace más de un año, tuve la oportunidad de tomar contacto con víctimas del incendio de la discoteca Cromagnon de Buenos Aires, Tuvimos un encuentro en el que compartimos nuestras vivencias tanto a nivel personal, como a nivel asociativo y reivindicativo. Dicho incendio ocurrió en diciembre de 2004 y, aunque el origen de las muertes de tantos jóvenes (más de 180), no guardaba un paralelismo con lo ocurrido en Madrid el inolvidable 11-M, las reacciones y comportamientos humanos, derivados de aquella tragedia, sí que guardaban ciertas similitudes con lo vivido por las víctimas de la masacre de Atocha. Traigo a colación estos dos ejemplos a propósito de la anunciada sentencia del tribunal que juzgó a los inculpados en la matanza de Atocha. Quiero partir de un axioma: la aceptación de la sentencia que dicte el tribunal. A partir de ahí quiero manifestar igualmente mi opinión, como ciudadano y como víctima, sobre el oscuro tema de los atentados de Atocha.

Cualquier persona con capacidad para pensar desde un mínimo grado de libertad, coincidirá conmigo en que un atentado de esta envergadura no se prepara por cualquier individuo sino por personas con cierta capacidad técnica y organizativa. También creo que coincidiremos en que un atentado de esta índole no se improvisa en unos meses de frenética actividad. Dos reuniones en sendos Mc Donald no considero que sean suficientes para preparar toda la logística necesaria para realizar con "éxito" dicho atentado. Se habla de tres o de cuatro tramas, ello implica una perfecta coordinación entre ellas, de lo contrario, no hubiera resultado difícil abortar la planificación, máxime cuando los cuerpos de seguridad les "pisaban los talones" y entre los inculpados había confidentes de dichos cuerpos de seguridad. Hay un hecho que en mi opinión puede tener cierta relevancia en el conocimiento de la verdad: Las pruebas presentadas y las pruebas que han sido escamoteadas en el sumario. Las primeras no parecen concluyentes y las segundas son ciertamente inexistentes al no haberse podido presentar. Cuando hablo de estas pruebas creo que todos debemos asociarlas con los vehículos utilizados, las bolsas no explosionadas y lo ocurrido en Leganés. Respecto al arma del crimen, el explosivo utilizado, y el escenario del mismo, los vagones desguazados, no creo que se puedan considerar situaciones normales en un atentado de esta envergadura. Las pruebas no pudieron manipularlas los muertos en Leganés ni los detenidos y ahora juzgados. Si la ley Punto Final nos parece una aberración en el Cono Sur, ¡qué podemos decir si aquí en la Europa de los 25 alguien tuviera la tentación de aplicar leyes similares para el 11-M! La realidad es que, hasta ahora, ninguna de las acciones emprendidas para descubrir a los asesinos del 11-M, ha dado ningún resultado positivo. Y esto viniendo de un período de la máxima eficacia en la lucha contra el terrorismo. Yo sigo pidiendo, además de la depuración de las Responsabilidades Políticas.

El conocimiento de TODOS los Responsables Intelectuales y Materiales yLa aplicación de la Ley a TODOS los culpables del crimen múltiple.El accidente de la discoteca Cromagnon, ocurrió el mismo año que la masacre de Atocha, pero, curiosamente, en Argentina, pese al carácter de acto involuntario que presentaba la tragedia, las víctimas fueron capaces de provocar alguna reacción en la clase política de su país y en la sociedad: El alcalde de Buenos Aires se vio obligado a dimitir. En España, por el momento, sólo conocemos los ascensos con que premiaron a los que podían y debían evitar la masacre.