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Maniobras gubernamentales en la oscuridad

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Llevo muchos años observando a los gobiernos. Muchos años observando a la oposición. Tomando nota de lo que unos y otros hacen y dicen. Cuando están en el gobierno y cuando están en la oposición. Hay ocasiones en las que me dan pena o risa. Otras me dan tristeza. A veces, incluso, vergüenza.

Llevo muchos años observando a los gobiernos. Muchos años observando a la oposición. Tomando nota de lo que unos y otros hacen y dicen. Cuando están en el gobierno y cuando están en la oposición. Hay ocasiones en las que me dan pena o risa. Otras me dan tristeza. A veces, incluso, vergüenza. Ya he explicado muchas veces lo que sentí cuando nuestro gobierno apoyó la invasión de Irak, aún a sabiendas de que toda España, incluso sus propios votantes, estaban en contra. Les importamos más bien poco. Quiero hablar del nacionalismo súbito y “electoralero” que le ha entrado a Zapatero, aquél que convirtió en relativo desde la altura de su cargo la palabra nación. ¿Cuánto le habría costado políticamente eso en Francia, Portugal, Guatemala, Finlandia, Austria, Canadá, México, China, Cuba, Túnez, Chipre, Colombia, Dinamarca, Tayikistán o el antiguo Congo belga?

Vivimos en un país en el que entre Franco y cierta poderosa izquierda resulta vergonzoso sentirse patriota, vamos que como lo digas estás automáticamente clasificado como facha perdido, seguidor de Fuerza Nueva (¿Sigue Fuerza Nueva?). ¿Qué pensarán de esta curiosa contradicción española en Nepal, Serbia, Líbano, Irán, Polonia, Chile, Mauritania, Rusia, Japón, Corea, Emiratos Árabes Unidos, la República Checa, Vietnam, Suazilandia, Surinam, Namibia o la curiosa república de San Marino?

Pues como huele a elecciones Zapatero y Pepe Blanco han decidido envolverse en la bandera. Española, por supuesto, con lo facha que debería parecerles eso. Todavía me acuerdo la que armó el PSOE por aquella enorme bandera de la plaza de Colón en Madrid. Tres años de gobierno socialista y ahí sigue. Con lo que dijeron. Ellos. No debería ser tan malo. Pues se están envolviendo en la bandera y en el logotipo. Gobierno de España. Logotipo calcado, copiado, "fusilado". Logotipo de España. Y van a centrar su política. Lo que equivale a confesión de parte. Y van a tomarnos el pelo hasta que nos olvidemos de todo lo que ha pasado. De su sectarismo. De sus menosprecios. De sus negociaciones. De su empeño negociador. De su peligrosa, ingenua e inservible insistencia negociadora. A pesar de bombas y ecuatorianos. De cuánto tiempo negociaron. De cuántas cosas negociaron. De las cosas que han dicho. De las cosas que han hecho. De lo que han afirmado. De lo que han negado. Y van a centrar su política y van a negarse a sí mismos y sus hechos y sus verdades y sus realidades.

Donde dije Diego, digo digo. Donde dije digo, digo Diego. Pero eso no es lo malo, eso no es más que un ardid político, una trampa legal, un engañabobos legal e ilícito. Lo malo es que nos va a engañar. Les va a funcionar. Lo malo es que les van a votar. Como diez millones de españoles votaron al de la guerra. De Irak. Ya digo que hay veces que uno está para unas risas, otras para una alegría, a veces está para una tristeza. Y otras no está para nada. Ni nadie.