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Mentiras, grandes mentiras y estadísticas

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Hoy en día se publican gran cantidad de datos con los que se pretende retratar la realidad. Pero, a veces, los números esconden trampas.

Hoy en día se publican gran cantidad de datos, con los que se pretende retratar la realidad. Pero, a veces, los números esconden trampas. Es una farsa, nada tienen que ver con la realidad., como nos informó, en su día, un periódico digital. Por esclarecer esta verdad, la AIMC (Asociación para la Investigación de los Medios de Comunicación) filtra su intención de expulsar a la Cadena en la asamblea del miércoles 05-04-2006. Y, efectivamente, se ha cumplido la represalia porque el señor Abellán, con relación al EGM, dijo: “Es una chapuza. No hemos descubierto manipulación, hemos descubierto que no se hace”. Nunca debemos olvidar que en este caso se cumple aquello de: hay mentiras, grandes mentiras y estadísticas.   Recojo de un periódico digital la siguiente información: “La Junta Directiva de la (AIMC), responsable del Estudio General de Medios (EGM), ha aprobado en asamblea general extraordinaria la expulsión de la COPE de esta entidad por 82 votos a favor, 26 en contra y tres en blanco. También han decidido, esta asociación, que el 25 de abril publicará su última oleada de audiencia, pese a que la investigación de José Antonio Abellán demostró que está plagada de irregularidades”.   Empresas, políticos, activistas, gente dedicada a recaudar fondos, y otros lanzan continuamente sobre el público asombrosas estadísticas, para obtener mayores beneficios. Los números se presentan como si tuviesen toda la autoridad de la verdad científica. Y no siempre es así.   En España, gran parte de la inversión de las empresas, en concepto de publicidad, en los distintos medios de comunicación, se basan en cifras de audiencia que disponen. Ahora sabemos que éstas no se ajustan a la realidad, según el último descubrimiento. En ocasiones, les ocurre algo parecido a nuestros gobernantes y a los que aspiran al poder, que sus programas políticos y sociales lo han hecho a golpe de encuestas, para atraer el voto y, a veces, proceder en consecuencia, salvo cuando no interesan como el caso del Estatuto de Cataluña. A partir de ahora, para bastantes españoles, las estadísticas sobre número de oyentes y espectadores de los medios radiotelevisivos, lectores de los medios escritos, intención de voto, delincuencia, pobreza, personas sin hogar, paro, toxicomanía, riesgos derivados de sustancias tóxicas, acoso sexual pueden resultar escandalosamente sospechosas.   Por ejemplo: El 04-04-2006, se nos dice que el paro registrado en los Servicios Públicos de Empleo se redujo en marzo pasado en 20.747 personas (el 0,96 por ciento), lo que situó el total de desempleados inscritos en 2.148.530, según datos difundidos por el Ministerio de Trabajo. Lo que no concretan e informan, explícitamente, es que una cuarta parte del total de ese paro lo padecemos los andaluces. Es decir, en Andalucía, Chaves cuenta, y hace muy poco para evitarlas, con más de 537.000 tragedias humanas, porque tras cada parado nos encontramos con una desdicha.   Hay excepciones que confirman la regla. Se conoce que se han utilizado cifras erróneas sin mala intención: son los datos más precisos de que se dispone, aunque todo el mundo sabe que son cálculos aproximados. En una ocasión, en Estados Unidos, Mitch Snyder, el desaparecido activista en favor de las personas sin hogar, reconoció que las cifras que él mismo utilizaba no tenían fundamento. “Hemos intentado satisfacer vuestra irresistible curiosidad por el número (de personas sin hogar) -dijo ante una comisión del Congreso-, porque somos norteamericanos, occidentales de mente estrecha, y tenemos que cuantificar todo lo que vemos, podamos o no”. Por mi parte quiero dejar constancia que nunca los fines justifican los medios empleados.   Con demasiada frecuencia, se emplean deliberadamente cifras exageradas para engañar, recaudar fondos o sacar adelante un determinado proyecto o tener unas tarifas adecuadas. A mi juicio, se confirma que muchas estadísticas provienen de personas que tienen intereses creados. Le pido, a don Amando de Miguel, catedrático de Sociología y a quien admiro por su categoría intelectual y magisterio, que si a bien lo tiene, escriba un libro sobre cómo se manipulan, en ocasiones, los números en las encuestas y estadísticas.   El caso COPE, debería sugerir algunas reglas para los que, de algún modo, crean opinión, como: desconfiar de los datos provenientes de fuentes interesadas, dejar claro que el número que se acepta es sólo una estimación, y, si luego resulta ser erróneo, reconocerlo. Pero también los lectores deben guardarse de exactitudes espurias, inflación manifiesta y la persistente tendencia de buena parte de la sociedad y algunos comunicadores a exagerar. Cualquiera que sea el poder de la prensa en general, cuando se trata de eliminar a un determinado medio de comunicación, y lo digo sin tapujos, a la COPE, a sus directores de programas y a sus contertulios, la pluma y los micrófonos son ciertamente más poderosos que las espadas.   Finalizo solicitando de todos prudencia, justicia y veracidad.

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