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El Ministerio de Educación se olvida del cero

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A partir de ahora, será imposible que el alumnado obtenga un cero en alguna asignatura (aunque lo merezca), porque el Ministerio de Educación y Ciencia lo ha eliminado de las notas definitivas en la enseñanza obligatoria (Primaria y Secundaria), al considerar que la evaluación final es "continua y sumatoria".

Los árabes estarán tristes, en su calidad de inventores del guarismo y de los sistemas de numeración, pero algunos quieren que el cero desaparezca de las notas finales.

A partir de ahora, será imposible que el alumnado obtenga un cero en alguna asignatura (aunque lo merezca), porque el Ministerio de Educación y Ciencia lo ha eliminado de las notas definitivas en la enseñanza obligatoria (Primaria y Secundaria), al considerar que la evaluación final es "continua y sumatoria". Esta valoración mide el progreso del alumno desde su entrada hasta el fin del curso, analizando también la asistencia, los deberes, las pruebas de control y los exámenes escritos. Un cero significaría la "ausencia total del estudiante", algo imposible en la enseñanza obligatoria porque superado un número máximo de faltas a clase se pierde la escolaridad.

Quienes pertenecemos al universo educativo, hemos perdido un personaje clave. Hemos perdido el ‘rosco’, el cero pelotero y patatero, el ‘carolo’, el cero cerote, el cero tercero, el cero carnicero, el cero de aguacero, el cero de cenicero, el cero de crucero, el cero del lapicero hechicero, el cero del romancero,... Contradictoria “tolerancia cero” han demostrado quienes lo han suprimido, posiblemente porque cargaron con él en sus notas escolares y, traumatizados, le juraron venganza. Politicastros disfrazados de pedagogos pretenden suprimirlo, pero ellos son cera y él, un cero de acero.

El orondo número merece un monumento, como el que tiene en Budapest. Ha inspirado no sólo a matemáticos y físicos, sino a literatos y filósofos, como Víctor Hugo cuando señaló: “Cero, rehusando andar desnudo, se ha vestido de vanidad. La nada no existe; el cero no existe; todo es algo; nada es nada. Todo número es cero ante el infinito”. Tirso de Molina apuntó: “A una verdad le añaden muchos ceros”. Y el humorista Perich concluyó: “En qué sociedad vivimos, que hasta los ceros para ser algo han de estar a la derecha”.

El chiste postrero es que, por el mismo decreto, los historiales académicos, los “libros de escolaridad”, serán digitalizados. Estos documentos modernizados serán registrados con los mismos datos, pero en formato digital, es decir, sólo con unos y ceros. ¿Cómo pretenden algunos indocumentados anuméricos que los ceros pasen a ser unos?