Sábado 10/12/2016. Actualizado 01:00h

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La voz del lector

Mirar a Europa con optimismo

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El reciente no de los franceses y holandeses, si bien es cierto, hace necesario un replanteamiento en los mecanismos de representatividad ciudadana y en un suficiente acercamiento para respetar y considerar sus intereses; no necesariamente significa el colapso de la Unión Europea, pues como todo proyecto de gran envergadura no puede ser idealmente perfecto.

 

Si se han dado estos resultados es porque hay que corregir errores, lo cuál necesita de la suficiente humildad y voluntad de quienes elaboraron la Constitución Europea a fin de escuchar realmente la voz ciudadana, que esta vez, ha sabido expresar democráticamente su parecer legítimo. La voluntad de los ciudadanos debe ser respetada.

Pensar que este es el fin de la Unión Europea es contraproducente y generaría una polarización entre aquellos partidos políticos a favor del sí y del no. Lo cual irremediablemente llama a reconstruir un consenso en la redefinición de la Carta Magna.

 

No podemos soslayar la necesidad de escuchar las causas que han llevado a los franceses y holandeses a votar por el no. Hacer de esta expresión de la voluntad ciudadana un espectáculo mediático que en vez de plantear propuestas constructivas, alarme falsamente contra algo que no hay, es generar un escenario apócrifo de lo que realmente necesita la Europa del mañana.

 

Precisamente si queremos de verdad apostar por una Unión Europea más democrática, más unida, debemos mirar esta situación desde una perspectiva optimista donde las discrepancias no generen conflictos sino más bien, profundos y firmes acuerdos entre la ciudadanía y quienes tratan de interpretar sus intereses y valores, a quienes se les pide que sepan poner desde ahora los intereses de la Unión Europea por encima de los propios.

 

Hace falta mirar a Europa con optimismo y con un genuino talante de saber poner los medios tanto en gobernantes como en los gobernados, y sentarse a discutir con una actitud positiva que evite la obnubilación, pues lo que queremos también es que la experiencia europea ejerza un liderazgo ejemplar que pueda seguirlo la Unión Sudamericana.

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