Sábado 10/12/2016. Actualizado 01:00h

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¿Necesitamos tanta diversión?

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El consumo de entretenimiento ha alcanzado cotas excesivas. Pensemos un momento en las consecuencias sociales que puede tener una economía dominada por la diversión. ¿Cómo afectará este auge del entretenimiento a nuestro paisaje espiritual? Algunos expertos llevan años preocupados por el efecto corrosivo del exceso de diversión. La televisión, dicen, nos ha transformado ya en recipientes vacíos, dependientes de la TV para el sustento intelectual y anímico que antes proporcionaban la familia y la sociedad. Ahora llega una nueva generación de experiencias televisadas, por no hablar de las diversiones no domésticas que reelaboran la realidad de diversas maneras, cada vez más estimulantes. ¿Nos robará el entretenimiento la poca imaginación que nos queda? Hay observadores que comprueban con preocupación que el entretenimiento está cayendo bajo el dominio de unas pocas empresas que, gracias a su literal omnipresencia, ahogarán las otras voces y convertirán la diversión en una experiencia homogeneizada. En la medida en que el sistema esté dominado por un puñado de grandes compañías, la basura prevalecerá sobre los productos de calidad. No hay más que analizar la misma expresión autopista de la información. Estar en una autopista es una experiencia en que no se usa la mente: normalmente, lo que se hace en esa situación es ir disparado del trabajo a casa. No es necesariamente un crimen que en muchos países desarrollados se gaste más en diversión que en educar a sus hijos. Tras algunos años de buenas intenciones sin éxito, hemos aprendido que los euros no se traducen automáticamente en títulos. Pero es una señal cierta de que nuestras preferencias han cambiado. Una señal más: el aumento del gasto en entretenimiento ha coincidido con un marcado descenso del ahorro personal. El surgimiento de la economía del entretenimiento prueba que seguimos vivos, y bien vivos. La pregunta que más importa es si, después de tanta risa, no acabaremos en un asilo para pobres: pobres material y espiritualmente

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