Domingo 04/12/2016. Actualizado 01:00h

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La voz del lector

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Querida María: te hemos visto reír y hemos reído contigo porque tu animosidad, tu vitalidad y tu risa son contagiosas. Te hemos visto llorar y hemos llorado contigo, a veces con motivo del entierro de un compañero u, otras, como una muy reciente y gráfica, con motivo de la sustitución de Carlos Iturgaiz al frente del Partido Popular Vasco. Te hemos visto vibrar enardecida sea en campaña, sea en otros actos de partido y hemos vibrado con el mismo enardecimiento.

 

Y te vimos, desconcertada y abatida, por el desprecio del que fuiste objeto en la entrevista con Patxi López y, ese o esos sentimientos, también los compartimos contigo. Tal vez te falló la indumentaria, esa chaqueta a rayas blancas y verdes que, a una mentalidad tan obtusa y cavernícola como la de Patxi, lo único que le evocaba era la camiseta del Betis y el hecho de que, hacía tan sólo dos días, los sevillanos habían apeado a su Atlético de Bilbao de la Copa del Rey.

 

Al tal Patxi, le faltó tiempo, después de la descortés entrevista, para desplazarse a Moncloa y pasar novedades al Jefe, a ese Jefe que, habiendo recibido el mensaje de ETA a través del editorial de Gara, también le ha faltado tiempo para anunciar su propuesta en el Congreso para entrar en negociaciones con los terroristas. Pero, ¿qué cabía esperar si es algo que se viene gestando desde la entrevista de Carod con Antza y Ternera?; ¿qué cabía esperar de un Gobierno que no gobierna y lo único que hace es deshacer, deshacer y deshacer, aparte de ceder, ceder y ceder a los caprichos y exigencias de quienes le dan soporte?

 

Querida María San Gil: los que tenemos ya una cierta edad, guardamos grata memoria de otra María, la que interpretaba genialmente Natalie Word en West Side Story y su drama personal producto de los desencuentros entre neoyorquinos y portorriqueños. Salvando, obviamente, las distancias y mirándolo desde un punto de vista muy onírico, algo hay de aquel personaje con la diferencia abismal de que, los desencuentros no son entre gentes de dos países distintos, sino entre hermanos de un mismo país.

 

Querida María: que Patxi López no te haya pedido tu apoyo para su investidura, no debe preocuparte. Sinceramente, no vale la pena.

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