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Papá Tv enseña una realidad ficticia

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La formación de los hijos requiere la diligencia y el esfuerzo de los padres. Tratar de suplirlos con la televisión es tan utópica e inútil, como tratar de inventar una máquina de educar.

Sr. Director: Los datos de los expertos no dejan lugar a dudas. Los niños españoles consumen una ingente cantidad de horas ante el televisor, como si la contemplación de los programas fuera la única diversión de la infancia.   Lo que está sucediendo es peligroso. Distintos educadores y psicólogos han dado una llamada de atención, para que se busquen otras alternativas para distraer y formar a los niños, sin acudir al recurso fácil del consumo de televisión.   De todo ello se puede deducir que los niños españoles, una vez cumplidas las horas de sueño, alimentación, estancias en los sitios de diversión, sólo saben entregarse a contemplar la televisión.   Hay que dar la voz de alarma. Según los últimos datos, más de ocho millones de personas están comprendidas entre los trece y catorce años, por lo tanto, casi una de cada cinco personas, es audiencia infantil.   Los dibujos animados, emitidos con abundancia en las cadenas televisivas, los programas de neto contenido infantil, concursos, juegos y distracciones, llenan los espacios de ocio de los críos.   Las televisiones sólo ofrecen a los niños, a la población infantil y juvenil, como alternativa al trabajo y al estudio, el sumergirse en el color y al espectáculo de los programas para los adolescentes.   Habrá que buscar otras formas de ocupar el tiempo libre, si no queremos formar una sociedad reduccionista y sólo preocupada por la contemplación de la realidad, por supuesto de la realidad ficticia.   La formación de los hijos requiere la diligencia y el esfuerzo de los padres. Tratar de suplirlos con la televisión es tan utópica e inútil, como tratar de inventar una máquina de educar.   Parece que la lectura, la conversación y la tertulia familiar, son un pasado lejano.

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