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Razones para el No

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Varias son las razones para "no ir a votar" en el referéndum sobre el Tratado de Constitución Europea. Ahora tenemos una más. No podemos aceptar que los políticos nos insulten y nos traten como masa amorfa, seres que renuncian a pensar, a tener criterio propio, dispuestos a seguir las sabias sugerencias del Poder como si en el Mundo feliz de Aldous Huxley nos encontráramos. Tenemos el deber de rebelarnos y exigir el mínimo respeto a nuestra dignidad. Para votar lo que se considere oportuno hay que conocer y, en el caso del Tratado, eso supone leer. Decía hace unos meses el actual Presidente de la Unión que esperaba que nadie leyera el texto porque si lo hacía lo más probable es que votara en contra. Sabía de lo que hablaba. Cada vez más, desde instancias próximas a los poderes se reconocen sus carencias y se opta por el argumento más tremendista: Si el Tratado no es aprobado, la Unión daría un paso atrás y se entraría en un peligroso período de incertidumbre, lo que es una falacia, puesto que disponemos del Tratado de Niza hasta el 2009, lo que nos daría tiempo de formalizar una auténtica Constitución en base a un mejor consenso. Y no nos dejemos engañar, el texto es fallido puesto que no responde al encargo que se le hizo a la Comisión; los intereses de España son violentados; se favorece la formación de un directorio reducido de grandes potencias; los partidos políticos utilizarán el resultado en beneficio propio y, por último, la campaña se está caracterizando por un trato humillante al ciudadano, al que se invita a votar sin pensar, sin tratar de conocer aquello que es objeto de supuesto debate. El referéndum sobre el Tratado de la Constitución Europea refleja una forma de entender la política que se caracteriza por su rechazo a los valores del liberalismo, y por un populismo inaceptable en la Europa del siglo XXI. "No ir a Votar" es mucho más que rechazar un texto, es también rechazar una forma de entender la política contraria a los principios y valores de la democracia liberal.

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