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Santa publicidad

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No sé cómo no nos volvemos todos locos con sólo observar el volumen de publicidad con que nos obsequian las televisiones, periódicos, emisoras de radio, internet, etc.

Hagamos un breve estudio:

En dos diarios puramente digitales y sólo en las portadas he contado 32 espacios publicitarios.

En cuatro periódicos de papel (en su versión digital), y sólo en la primera página he comprobado que puede haber hasta un total de 45 anuncios.

Si nos vamos al correo electrónico, hay un anuncio por página que contenga mensajes, o sea que puede haber de anuncios lo que no está escrito.

Si deseamos ver una película por internet, por ejemplo, tenemos que “tragarnos” 12 anuncios si no tenemos la precaución de beneficiarnos de un programa que nos evite la molesta publicidad.

Y estos datos son sólo en algunos portales y no he mencionado la inmensa cantidad de entradas que existen en internet.

Si vamos a los periódicos, revistas, dominicales, etc., en papel, la cantidad de anuncios que nos “endosan” la lista puede ser eterna y éstos, por desgracia, no se pueden evitar.

En la televisión, en casi todas las emisoras nos pueden “clavar” hasta 5 minutos y precisamente en los momentos más inoportunos. Concretamente una cadena de las más vistas, entre las noticias y los deportes nos “ofreció” 49 anuncios y en otra también muy popular la oferta se reduce “sólo” a 22 en plena película.

Y por no hablar de la publicidad “encubierta”, ya que si pinchas en un punto determinado te sale en la pantalla una sarta de anuncios de los llamados de “segunda fila”, en entrevistas de personajes deportivos se ve claramente una colección muy hermosa de rótulos relativos a nombres de empresas.

Autopistas, líneas aéreas y de ferrocarril, espacios radiofónicos, etc. En fin la lista es interminable.

Lo único que a veces consiguen los anunciantes es aburrir a las ovejas y acabar con la paciencia del Santo Job. Dicho.

 

“Somos
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