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Simplicidad y sencillez para Navidades

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Más que contundentes afirmaciones a favor o en contra del lujo quizás sea una cuestión que apela a cada persona, a su sentido común y a su sensibilidad. El movimiento de simplicidad voluntaria o el downshifting es interesante, aunque puede ser también una tendencia más de mercado y algunas de sus propuestas son sólo aptas, curiosamente, para aquellos que gozan de una desahogada posición económica. Como Miguel Sánchez-Ostiz criticaba recientemente, es muy bonito hacer una loa a la sencillez cuando se tiene el sueldo asegurado de un alto funcionario del Estado, o de cualquier administración local, y su tranquila vida. Tras algunos gurús del downshifting se oculta gente que a los cuarenta ha hecho ya tanto dinero que pueden permitirse el lujo (nunca mejor dicho) de retirarse. Hay algunas trampas y mentiras en ciertos apóstoles de la simplicidad y la sencillez, pero también hay atisbos de sentido común en algunas propuestas: las menos radicales y, sin embargo, las más difíciles. La sobriedad como virtud personal, voluntaria (no impuesta por el Estado ni por nadie) parece ser la clave. Esta sobriedad se basa en ejercicio de la libertad que permite apreciar lo bueno sin tener que poseerlo todo, siempre, a la vez y sin solución de continuidad. La renuncia voluntaria a parte de lo que uno se puede permitir no se ancla en la desnudez de deseos, por así decirlo, budista, que pregonan muchos (y es tantas veces falsa). Tener deseos es humano y la clave no está en no desear, sino en ser señor de los deseos en la medida de lo posible. En ver el fondo del armario en vez de sentirse obligado a tener un fondo de armario. En vivir fuera de modas, en pasar de esa necesidad de estar a la última, sea en ropa, vacaciones, exposiciones o hasta lecturas. A los granadinos nos debe hacer reflexionar el titular de portada de un medio local de comunicación del 11-XII, para practicar la sobriedad: “Más de 3000 mayores que rozan el umbral de pobreza viven solos en el Zaidín” Y podemos añadir, muchos más, en los otros barrios periféricos y distintos pueblos de Granada.