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Superman V

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La película definitiva de Christopher Reeve, filmada con la última parte de su vida. Ha muerto Christopher Reeve. Fue mucho más que un actor que logró la fama con el mítico héroe Superman. Su genuino heroísmo lo demostró al quedarse tetrapléjico tras caer de un caballo en 1995.

 

Recuperó su carrera cinematográfica como actor e, incluso, como director. Pero más trascendente fue y será su ejemplar compromiso con los problemas sociales de nuestro tiempo. Reeve se convirtió en un enérgico activista de UNICEF, de Amnistía Internacional y del movimiento ecologista. Fundó, junto a los actores Susan Sarandon y Alec Baldwin, un grupo de ayuda para la gente sin hogar. Y presidió su Fundación para la Parálisis, dedicada a la cura de lesiones medulares de la espina dorsal.

 

Reeve ha filmado con la última parte de su existencia una nueva versión de Superman. Cuando este personaje fue creado en 1938como cómic, el acero y la aviación representaban los dos elementos indiscutibles de supremacía y modernidad. La utopía de entonces se edificaba sobre rascacielos sobrevolados por aviones, por lo que el poder sobrehumano lo otorgaba un invulnerable cuerpo de metal con infatigables poderes de vuelo y vista de rayos X.

 

Un tipo así fabricado luchaba desde el anonimato de un insulso periodista, su alter ego Clark Kent, con la doble tarea de arreglar el mundo y conquistar a la dubitativa Lois. Superman, con excepción de la exigua kriptonita, estaba preparado para impedir las catástrofes típicas de una civilización basada en tecnologías y soluciones hoy obsoletas, como los descarrilamientos ferroviarios o el pánico de la rebelión de las masas del siglo XX.

 

El mundo se ha venido transformando. Hoy el silicio sustituye al acero y los aviones se convierten en naves espaciales. El antagonista malvado de Superman 3 ya fue un pérfido superordenador de cuatro pisos –todavía de dimensiones espectaculares-, pero la tragedia de la humanidad demanda una sabiduría que no proviene de la fuerza bruta, ni de ejércitos todopoderosos.

 

El testimonio vital de Christopher Reeve ha sido magnífico. Nos ha explicado que el valor se acredita con fortaleza mora al desde una silla de ruedas, que las batallas que nos quedan por ganar son médicas y no bélicas, y que la solidaridad fraternal derrota a todas las formas de maldad. Atrás quedaron los héroes de aleación con músculos oxidados sobre las ruinas de un mundo que con guerras sólo se destruirá.

 

El nuevo héroe, Superman V, se construye desde la fragilidad humana con entereza ética, con esfuerzo continuado y luchando conjuntamente en nuestro rescate colectivo siguiendo los caminos de la paz. ¡Gracias y hasta siempre, maestro Christopher! ¡Ahora sí que has volado al cielo!