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Veinticinco meses después del 11-M

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Visto lo visto, seguimos "queriendo saber" y seguimos pensando que las víctimas y el pueblo español no se merecen un "estado que nos engañe".

El día once de abril de 2006, según mi sentimiento, ha sido un día aciago para los perdedores del 11-M -víctimas y ciudadanos-. Alguien podría espetarme que desde aquella terrible fecha no hay un día bueno para nosotros y seguro que le asiste la razón, pero yo creo que dentro del desierto que vivimos a raíz de aquél fatídico día, ha habido alguna fecha que ha herido aún más, si cabe, nuestra alma y nuestro corazón.   Los dos aniversarios, vividos en las conmemoraciones o en el silencio y el recogimiento familiar, creo que nos han reabierto de alguna forma la herida o nos han permitido quizás recordar o vivenciar nuestra "noche negra" o nuestros mejores recuerdos para con los nuestros. Esto, las celebraciones familiares y festivas o los imborrables recuerdos que todos y cada uno tenemos en nuestra mente, son constituyentes intrínsecos del mal que se nos causó de forma voluntaria, premeditada, calculada y ejecutada sin el menor atisbo de humanidad, ni de arrepentimiento, por parte de los planificadores, los organizadores y los ejecutores del cruel crimen.   Todo esto es consecuencia del calendario y de nuestra situación personal. Antes hablaba de un día aciago y me reafirmo en lo dicho; otros pueden haber sentido algo similar en otras ocasiones pero yo, personalmente, expreso mis vivencias con ocasión de dos jornadas en que el protagonismo de mis sentimientos ha venido marcado por hechos que han sido ejecutados por otros pero en perjuicio nuestro.   Creo recordar una fecha imborrable para nuestro recuerdo: el 30-06-2005. Fecha del cierre de la Comisión Parlamentaria de Investigación sobre el 11-M . Otra fecha a señalar en rojo en nuestro calendario es el día 11-04-2006. Fecha de presentación por parte del juez del Olmo del Auto de Procesamiento relativo a la causa de los atentados.   Estas dos fechas quedarán grabadas en mi mente como las fechas del fracaso del Estado de Derecho, mejor dicho, del hurto que dicho Estado de Derecho ha perpetrado contra un colectivo de ciudadanos que ya venían golpeados por el zarpazo terrorista. Un Estado que se precie de representar a sus votantes no puede permitir atropello sobre atropello como está ocurriendo en el tratamiento de los atentados del 11-M: los más graves de nuestra vida en "democracia".   Si ante un panorama tan desolador, un Estado de Derecho- cuya principal misión es garantizar la vida de sus ciudadanos- nos da estas dos respuestas a los hechos citados anteriormente, ¿Para qué nos sirven las Instituciones? ¿Es justo esto lo que nos prometieron para que los eligiéramos o fue otra cosa bien distinta?   En esta sociedad hay algo que no marcha bien, o las instituciones nos engañan en beneficio de los que ostentan cargos en las mismas o los ciudadanos somos necios de solemnidad y no merecemos más que lo que tenemos a la vista. Ni las responsabilidades políticas que debían depurarse en la Comisión han sido depuradas. Ni en el auto de procesamiento de la causa que se sigue hay indicios de que ponga en evidencia los móviles del crimen, ni los autores intelectuales, ni los autores materiales ni nada de lo que debe ser normal en un país normal y viviendo en democracia.   Visto lo visto, seguimos "queriendo saber" y seguimos pensando que las víctimas y el pueblo español no se merecen un "estado que nos engañe". El pueblo andaluz, descendiente de Séneca, canta su drama en una "soleá" que reza así: "Yo me fié de la verdad, y la verdad a mí me engañó Si la verdad a mí me engaña, ¿de quién me voy a fiar yo?   Yo no quiero caer en el fatalismo, creo en la libertad del pueblo frente a la opresión, por lo tanto animo a todos a que nos pongamos "manos a la obra" a luchar hasta la extenuación por conocer la verdad, exigir la justicia y prevenir la repetición de otro 11-M.   Si no lo hacemos así, estaremos mancillando la memoria y la dignidad de nuestros seres queridos y de los que en un futuro puedan estar destinados a algo similar.