Martes 06/12/2016. Actualizado 01:07h

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Verdugos, Botellones y otros salvadores de la Patria

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Deberíamos reflexionar si las formas y los medios utilizados hasta ahora son los adecuados. Y si los adalides de estas medidas son dignos de confianza y respeto por los jóvenes.

No es la primera vez ni será la última que la sociedad muestra su preocupación porque los jóvenes consuman alcohol en la calle. El consumo de alcohol está socialmente bien aceptado por la "clase adulta" de este país. Los españolitos consumimos alcohol compartiendo momentos de ocio con los amigos de una manera más distendida y desinhibida. También gusta de acompañar una buena comida o incluso es recurso para ligar. Por consiguiente, no es muy recomendable prohibir a los jóvenes el consumo de alcohol so pena de caer en la mayor de las hipocresías. Además, sea como fuere, los adolescentes tienden a imitar conductas adultas pero con la particularidad de no estar moldeadas por el filtro de la experiencia, lo que en muchos casos revierte en prácticas abusivas y sanitariamente indeseables. Si bien, esto es ley de vida y conocemos las consecuencias del consumo abusivo de alcohol ¿porqué no se discuten y atacan sus verdaderas causas en lugar de alarmarnos?. Medidas cosméticas para no ver a nuestros jóvenes en las calles marchitándose con la regadera de White Label no se presenta como la mejor opción y aun menos tratar a los integrantes de estas conmemoraciones báquicas como si de ganado se tratara no ayuda mucho en el propósito de lograr un consumo responsable. Las personas normalmente somos disciplentes cuando se nos convierte en la diana en la que se clavan embrutecidos dardos coercitivos. Pero solemos reaccionar favorablemente cuando se nos hacen sugerencias en un clima de confianza, respeto e igualdad. Toda política de prevención con visos de prosperar debería hacerse bajo esos pilares. Deberíamos reflexionar si las formas y los medios utilizados hasta ahora son los adecuados. Y si los adalides de estas medidas son dignos de confianza y respeto por los jóvenes. Quizá, para acabar con los Macrobotellones, antes habría que crear y fortalecer espacios para el diálogo, la confianza y una correcta transmisión de valores. Me pregunto si... ¿No será la anoréxica dieta moral e ideológica de nuestros jóvenes el verdadero problema?.¿No será que entre todos estamos convirtiendo a nuestros jóvenes en peleles consumistas e individualistas?. ¿No será que los salvadores actúan más bien como verdugos?