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La voz del lector

Victimas del terrorismo por el Estado de Derecho

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Si los cimientos de un edificio se tambalean, lo mejor es derribar hasta los cimientos y reconstruirlo de nuevo, eso sí, con unos materiales y una tecnología diferente a la que se utilizó en el intento anterior.

¿Qué hacer cuando fallan los cimientos del edificio? He de confesar, como víctima de dicho atentado, que nada me gustaría más que esperar la celebración del juicio y que se dictara una sentencia cargada de rigor jurídico sobre todos los implicados en la masacre.   Este "desideratum" sería sólo una parte de la justicia a aplicar al entramado criminal que produjo la tragedia. Habría más exigencias sobre este macabro atentado pero, vayamos por partes. Después del cierre indebido de la Comisión Parlamentaria de Investigación y de la suspensión "sine die" de las investigaciones policiales se nos decía, con algo de razón, que teníamos que confiar en la Justicia. Nosotros las víctimas creo que, hasta hoy, hemos dado pruebas evidentes de nuestra confianza en la citada Justicia. Otros estamentos del Estado han sido algo más impacientes que nosotros y han atosigado al juez durante la instrucción del Sumario. Otros incluso, han falseado u ocultado pruebas que parecen cruciales en la investigación.   Pero, el 11-A del año 2006, veinticinco meses después, el juez instructor, rompe su silencio y presenta el Auto de Procesamiento. Y a partir de dicho auto comienza a esfumarse definitivamente la confianza que teníamos depositada en la Justicia. Creo que no hay que explicar las razones que justifican nuestra desconfianza en el proceso judicial. Si alguien lo necesita, estoy dispuesto a dar algunas razones para ello. Ahora les pediría a los lectores un pequeño esfuerzo para colocarse en el lugar de nosotros, las víctimas.   Nosotros seguimos creyendo que vivimos en un Estado de Derecho, pero los resultados de la instrucción judicial son los que son. ¿Quién ha fallado aquí? Los autores y los responsables de dicha autoría y de la trama se han esfumado. Unos delincuentes controlados policialmente cometen una masacre y aquí nadie ha hecho nada. Todo el mundo exculpado y /o promocionado. El camino expedito para la repetición si fuera necesaria. Los políticos, enfrascados en sus "cosas" pero sin responsabilidad sobre lo ocurrido ni sobre lo no investigado. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en el mejor de los casos, lamentando lo ocurrido.   Y el juez, ¿dónde está el juez? ¿Qué camino va a seguir el juez? ¿Va a cambiar el rumbo de las investigaciones? ¿Seguirá fiándose de unos efectivos policiales que falsean pruebas y escamotean información? Creo que esta breve reflexión al hilo de los últimos acontecimientos sobre el caso debe ayudar a todos, ciudadanos y poderes públicos, a replantearnos la situación y quizás podamos concluir que hay que hacer "borrón y cuenta nueva".   Creo que si los cimientos de un edificio se tambalean, lo mejor es derribar hasta los cimientos y reconstruirlo de nuevo, eso sí, con unos materiales y una tecnología diferente a la que se utilizó en el intento anterior. Si el edificio se construye con los cimientos inadecuados puede producir una catástrofe mucho mayor.