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La voz del lector

Vidal Quadras, un activo del PP

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Con todo el espeto que siempre me ha merecido su persona y valorando en mucho la labor que está haciendo en Bruselas como eurodiputado, me gustaría hacerle llegar la opinión de este simpatizante del PP en Catalunya.

Con todo el espeto que siempre me ha merecido su persona y valorando en mucho la labor que está haciendo en Bruselas como eurodiputado, me gustaría hacerle llegar la opinión de este simpatizante del PP en Catalunya, precisamente en estos días en los que, según la información que me ha llegado, han dado a conocer un, trabajo realizado por usted y un grupo de personas especializadas, destinado a la loable tarea de fortalecer la Constitución por la cual nos regimos; con el fin de asegurar que los derechos fundamentales, que emanan de la misma, sean respetados y protegidos contra los intentos de desmembrar la patria, erradicar el idioma castellano y permitir que los nacionalismos puedan regir el destino del resto de las autonomías que constituyen nuestra gran Nación.

Este estudio exhaustivo sobre la reforma de 40 artículos de la Constitución española, cuyas conclusiones han sido plasmadas en un proyecto de reforma de nuestra Carta Magna; recogen, sin duda, los deseos e inquietudes de los ciudadanos y compendian el pensamiento de una gran parte de españoles que - no sólo del PP, sino de otros partidos, pues, en todos ellos hay personas sensatas que se están dando cuenta de que nuestra Nación se dirige, con pasos agigantados, hacia una verdadera hecatombe política -, a estas altura de la legislatura, nos resistimos a aceptar que un gobierno socialista, regido por el señor Rodríguez Zapatero, haya logrado en tan poco tiempo haber puesto patas arriba toda España. Sería un crimen y una insensatez que este proyecto de reforma de la Constitución cayera en saco roto y que, los dos importantes partidos que rigen los destinos de nuestra patria, no fueran capaces de unirse para aprobarlo.

Es evidente que, en España, todavía quedamos ciudadanos que desean salvar del separatismo y del neocomunismo a nuestro país y que estamos dispuestos a apoyar cualquier esfuerzo que se haga en este sentido. España es un todo indivisible y debemos luchar para que lo siga siendo, impidiendo que grupos minoritarios se arroguen el derecho a decidir por ellos mismos el destino de toda la nación. Este país, desde los Reyes Católicos, constituye un ente compuesto por distintas comunidades que lo forman y es patrimonio de todos los españoles, que son los que, en todo caso, deberían decidir sobre su destino. Los que no estén de acuerdo con las leyes que regulan nuestra convivencia son libres de marcharse a otro país o quedarse donde están pero, en ningún caso, podrán intentar socavar las columnas constitucionales que sostienen la legalidad que es la base del Estado de Derecho que nos hemos dado.

Dicho esto, y con independencia de que este interesante trabajo se promocione como se merece, y sin olvidar la equivocación que, en su día, cometieron desde la dirección del partido, en Madrid, al cesarle de su cargo de Presidente del partido en Barcelona, para contentar al señor Jordi Pujol y ceder ante sus continuas exigencias; no nos queda más remedio que reconocer que, en las circunstancias actuales, en este estado de desánimo en el que nos encontramos los que votamos al PP después de la decepcionante experiencia vivida bajo la presidencia del señor Piqué; es preciso que, en Barcelona, se instaure de nuevo un ambiente de optimismo que, si queremos ser francos, se ha empezado a notar con don Daniel Sirera, que ha recogido el testigo de la españolidad del partido y muestra su predisposición a defender todos los ideales que nos indujeron a creer en el PP.

Aún reconociendo su derecho a sentirse molesto con quienes le postergaron injustamente; aceptando que los que le sucedieron en el cargo no hicieron más que ir hundiendo, en cada nueva consulta popular, lo que quedaba del partido y, asumiendo el escandaloso fracaso del señor Piqué y su proyecto de catalanización del partido ( nos costó el peor resultado electoral de la historia del PP catalán), así como la diáspora de una gran parte de los afiliados, desengañados ante los continuos errores cometidos por quienes representaban al partido; debemos convenir que es necesario que, para que el señor Rajoy pueda llegar a la Moncloa, es preciso que en Barcelona se saque un resultado que, al menos, nos permita recuperar los escaños que se consiguieron bajo su eficaz dirección.

Permítame una reflexión, que le hago con todo respeto. Un político no es dueño de si mismo. No lo es desde el momento que se ofrece a ser guía de un grupo de ciudadanos que han depositado su confianza en él. Es la servidumbre que debe pagar toda persona que asuma el sacrificio de servir a los demás. Un valor político como el que usted puede aportar al partido; una mente bien amueblada capaz de defender los valores de tantos españoles que confiamos en usted y una dialéctica tan brillante como la suya; perdóneme que se lo diga, no puede perderse por un simple enfado personal.

Le necesitamos para que, junto al señor Sirera, revitalice a este partido y le de alas para volar alto. Si es preciso que Rajoy se lo pida, que lo haga; si hace falta que desde Madrid se entone un mea culpa que lo hagan, pero ahora, en Barcelona, ante un nacionalismo desbocado y envalentonado, el PP precisa, con urgencia, un refuerzo de su talla. Ni señoras Nebrera (con su refundación descafeinada) ni otros Piqué nos sacarán del atolladero. Piensen en Madrid que, en Catalunya, se están jugando una baza electoral que puede ser decisiva para el resultado de los comicios de Marzo y que, la llave del éxito o del fracaso, puede estar en una sola persona: don Alejo Vidal Cuadras. Se lo pido en nombre de los sufridos simpatizantes del PP de Catalunya; se lo exijo en nombre de esta maltrecha España a la que tanto amamos y se lo suplico en nombre de tantas víctimas del terrorismo que se ven despreciadas y vejadas por un gobierno que prefiere tratar con terroristas que ocuparse de aquellos que sufrieron su vesania. Aquí no valen egoísmos, ni rencores, señor Vidal Cuadras, usted puede ayudar al PP y debe hacerlo. Así lo espero.