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La voz del lector

ZP, la cuadratura del círculo

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Estoy contra las discriminaciones. ¿Es discriminatorio que los homosexuales no puedan casarse?  Pues no. Distinguir entre personas o negarle a alguien un reconocimiento legal o un servicio social es efectivamente inaceptable solo si se opone a la justicia.

 

No atribuir el estatus social y jurídico de matrimonio a formas de vida que no son ni pueden ser matrimoniales no se opone a la justicia, sino que, por el contrario, es requerido por ésta.

 

Es injusto equiparar al matrimonio relaciones de pareja homosexuales que no reúnen los requisitos de matrimonio. Lo que ahora pretende el Gobierno de ZP para contentar a una exigua minoría y desviar la atención de problemas mas reales que afectan a la población como la listas de espera, educación, vivienda, fracaso escolar, etc. es algo demencial.

 

El amor conyugal se define por ser un amor a la persona del otro, en cuanto sexualmente distinta y complementaria. Se la ama por ser mujer o varón, y por ser precisamente, en la modalización sexual, distinta; y porque, siendo distinta, resulta naturalmente complementaria.

 

Los casos de relaciones  homosexuales se dan entre personas del mismo sexo, por lo que no existe, por pura naturaleza, ni la distinción sexual, ni la complementariedad sexual naturales. Como es obvio, tales relaciones son, también por naturaleza, infecundas, esto es, carecen de dimensión procreadora.

 

El modelo matrimonial de Occidente no pretende la protección de simples relaciones asistenciales, amicales o sexuales; lo que pretende es, además, un estilo de vida que asegura la procreación, la estabilidad social y el recambio y educación de las generaciones.

 

De ahí que, si dos homosexuales desean cautelarse en sus relaciones, no sea camino correcto el equipararlas al matrimonio, sino recurrir a otras vías; por ejemplo, diseñar una convención privada en la que se prevea el funcionamiento material de la unión y las reglas económicas en caso de ruptura; recurrir a la figura de la sociedad de hecho o, en caso de indefensión al enriquecimiento sin causa.

 

La ficción de que una pareja homosexual constituye un matrimonio es tan contradictoria como pretender la cuadratura del círculo o que Madrid sea la capital de China. El matrimonio y la relaciónes de pareja homosexuales, amicales o de vecindad son instituciones jurídicas que se mueven en otra órbita.