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El alcalde de Zalamea

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Poco se podía esperar D. Pedro Calderón de la Barca que, mas menos a los cuatro siglos de su edición, una de sus principales obras, iba a encontrar sendas reediciones, al menos en lo que al título se refiere, aunque no en el proceder de su personaje principal. A Pedro Crespo, "El Alcalde de Zalamea", encarnación del honor y de la justicia inflexibles, se contraponen, encarnando todo lo contrario, de una parte: Joan Clos, el Alcalde de "Zelemean" quien, en renuncia y dejación total y absoluta de sus obligaciones y para evitar mayores conflictos a los ya habituales cada noche con motivo de la fiesta mayor del barrio de Gracia, ha permitido la "okupación" de las calles, durante toda la noche, por parte de los alborotadores habituales y en detrimento del descanso de los vecinos a los que, el y su grupo municipal, se deben. Si, Clos, Alcalde de "Zelemean" porqué se te han orinado en tus barbas esos que, según tu y después de dos o tres, ya no se, jornadas de batalla campal, con destrozo de todo tipo de mobiliario urbano y lesiones a varios subordinados tuyos - tuyos porqué de Policía Local depende de ti - buscas aún la burda justificación de que, lo único que han ocasionado, son pequeños daños colaterales. Joan Clos, a eso se lellama cobardía entre otros epítetos menos publicables. De otra parte, Pablo Isasi, Alcalde de Amurrio o, en realidad, El Alcalde que "Zenosmea" aunque, en honor a la verdad, se queda en el intento. Y te quedas en el intento, Isasi, porqué has intentado orinarte en la sociedad vasca de bien y en las víctimas del terrorismo con tus premios de reina y dama de honor a sendos terroristas y lo has pretendido, también, marcando a una Concejal Socialista y tres Populares para que, en las fiestas de tu pueblo, fueran objeto de todo tipo de desprecios. Sucede, no obstante, que tú, Isasi y chusma como tú, no les llegas ni a la suela del zapato individualmente a cada una de ellas, o sea que imagínate a las cuatro juntas y has salido trasquilado. Por favor, que vuelva Pedro Crespo.