Lunes 05/12/2016. Actualizado 10:28h

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El debate educativo en el olvido

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Señores, en realidad de lo que hablamos es de libertad. Es realmente terrible que el debate sobre la educación en España haya caído tan bajo como ha caído. En el mundo de la propaganda, no es la hora de los técnicos sino de los políticos. En el mundo real, no es la hora de los políticos sino de las medidas eficaces. Los profesionales de la educación nos encontramos más marginados que nunca. Con la LOCE había un consenso a favor de la ley que alcanzaba hasta un ochenta y cinco por ciento de los profesionales colegiados. Con la LOE, ese porcentaje a favor no llega al cuarenta por ciento. Los que saben, que se callen; los que no sepan decir nada a favor, mejor olvidarlos. Las medidas eficaces en realidad son muy simples. Los protagonistas de la educación son los padres; los que son los primeros responsables son ellos -nosotros-, los padres. Los colegios son una gran ayuda que tiene que ir en la misma línea que vayan los padres para poder completar la formación del niño, desde un punto de vista académico de un modo imprescindible y desde un punto de vista humano complementaria. Si no es así el perjudicado es el niño. Pero ahí nos topamos con el estado, interferencia necesaria en este eslabón de intereses educativos entre la familia y el colegio. Por eso, el estado es subsidiario en temas de educación, como en tantos otros, no al revés. No es el estado el que educa, sino la familia ayudada por el colegio. Es el estado el que ampara el derecho de la educación, no el que lo limita. Si la familia educa, si el colegio ayuda, es lógico que la familia escoja el colegio y no al revés. Pero para ello hace falta que los padres puedan decidir a donde llevan a sus hijos. Se pueden imaginar inyecciones de motivación para evitar el fracaso escolar, técnicas psicológicas y cualquier otra invención pedagógica; en el fondo donde seguirá residiendo el problema es en que no hay coordinación entre padres y profesores para ir todos a una a favor del niño y que esos lazos que desembocan en la autoridad vengan reforzados por los poderes públicos. El estado en vez de favorecer esa relación, la dificulta. En nuestra España, se dice, que elija el estado el colegio, el tipo de enseñanza, el tipo de familia, el tipo de niño que se quiere modelar. Es, en realidad, un debate sobre la libertad.