Lunes 05/12/2016. Actualizado 14:44h

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La voz del lector

Fue demasiado bonito para que durase

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Ver en Singapur a Zapatero, Rajoy, Esperanza Aguirre, Gallardón y Moratinos, sonrientes y unidos por un mismo ideal, me llenó de esperanza de que podría superarse la crispación política. Bastó que no triunfase la candidatura de Madrid, para que a las pocas horas algunos culpen de ello a Zapatero por su política exterior, y otros, apelando a su europeismo manifiesten su alegría de que sea Londres la ciudad elegida.

 

¡Lástima! Hemos vuelto a la polémica crispada, que además se ha reavivado con el atentado terrorista londinense. En editoriales, artículos y tertulias se ha vuelto a la polémica del 11-M y días posteriores. Es evidente que el gobierno del PP se equivocó en atribuir antes de tiempo la autoría de la masacre de Atocha a ETA. No sé si por afán electoralista o porque estaban convencidos de ello. En cualquier caso pecaron de imprudentes. Como también es cierto que destacados políticos socialistas y algunos medios afines, en vez de hacer piña con el gobierno, se apresuraron a atribuir a Aznar y al PP la culpabilidad del atentado por su apoyo a la guerra de Irak. Así pues unos y otros actuaron mal en aquellas fechas.

 

¿Por qué no se olvida de una vez el tema y, mirando al futuro, tratan de recuperar el espíritu de Singapur en tantas cuestiones de estado que requieren el consenso entre los dos partidos? Ante la desgracia del atentado terrorista del 7-J, el gobierno inglés nos ha dado una lección de prudencia no exenta de firmeza; y la oposición de responsabilidad y unidad ante la barbarie. ¿Por qué no aprendemos de ellos?