Sábado 10/12/2016. Actualizado 01:00h

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La española, bandera de Lizarza

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Puestos al cainismo autodestructor los españoles no tenemos parangón, llevando con vehemencia algunas situaciones al absurdo; con la cerrazón y el aldeanismo más correoso y la incultura más atroz y atrevida; provocando situaciones delirantes, auténticamente Kafkianas, que resultan impensables en cualquier otro país moderno de nuestro entorno. Y, lo más desesperante, consentidas o soportadas por los políticos.

Leemos que la alcaldesa de un pueblo Guipuzcoano, Lizarza, ha recibido amenazas de muerte por izar en su ayuntamiento la bandera de España. Treinta años hacía -¡maleja conquista…!-, que no se izaba la enseña nacional en el villorrio. Bueno, cuando resulta tan grave la presencia de la enseña española en un lugar a uno se le ocurre pensar que alguna razón de muchísimo peso tendrán para, amparándose en sólidos argumentos históricos, los únicos válidos frente a otros mas interesados y cambiantes como los políticos, actuar los propios así contra la rojigualda.

La curiosidad entonces te lleva a buscar e informarte un poco sobre este lugar “de los fresnos” de menos de mil habitantes, y te pones a indagar en su historia oficial dada por buena “académicamente” por la erudición nacionalista y abertzale vasca... Pues resulta que el pueblo tiene una honda tradición de fidelidad en un principio a Castilla, habiéndose enfrentado por ejemplo en 1512 en la batalla de Belate, junto al resto de los Guipuzcoanos, a los navarros; capitaneados los Lizarzarras por un oriundo llamado Sancho Martínez de Lizarzaburu que desde entonces ostentaría linaje con escudo de cañones doce como el de Guipúzcoa. Con su contribución y la de otros miles de vascos se consigue realmente en esa época el nacimiento definitivo de España como estado moderno al incorporarse Navarra.

Pero podemos seguir citando la españolía de los personajes históricos destacados del lugar. Luís de Lizarzaburu es lugarteniente de uno de los hombres de armas mas cercanos al Emperador Carlos I, Don Alonso de Idiáquez, Guipuzcoano también. Y no queda ahí la cosa. El coronel Guibelalde, Don Bartolomé, fue un firme luchador de la independencia española contra Napoleón. Después, ultraconservador de las esencias patrias el, se paso a las filas del carlismo mas recalcitrante hasta su muerte. Esto amigos es de locos. Son más españoles que los de Utrera, dicho con todo cariño. “Los vascos inventaron prácticamente España”. Las adhesiones de señoríos fueron fundamentales para el nacimiento y consolidación de castilla y las posteriores uniones de reinos hasta la España moderna.

Incontestablemente dicho esto, ¿con que razón son capaces estos cavernarios de argüir ningún motivo de separatismo ni culpar por nada a lo que paranoicamente ellos consideran España? La alcaldesa ha cumplido con su deber izando la bandera de Lizarra, de Vascongadas y de todos los españoles: la roja y amarilla. Si alguien la pretende arriar, de una vez y para siempre, y para que sirva de norma, se debe restituir a su mas digno sitio por las fuerzas del orden que correspondan, y custodiarla si fuera preciso, protegiendo también a la valiente edil de cualquier ataque o amenaza que, de darse, debe considerarse muy grave.

A todos nos concierne, no podemos dejarla sola. ¿En que país civilizado y democrático de nuestra esfera se permiten agresiones tan despreciables y a la vez tan ridículas a la simbología representativa común? Yo recomendaría a los ultra-abertzales de ikurriña en astillero que empezaran por conocer su propia historia, y luego hasta la misma simbología que enarbolan como muy radical y que no es sino propiedad de un partido de derechas (PNV) que, por extensión y ante la falta de otra, la hizo simbología de todo lo vasco.

Hay que cerrar el proceso autonómico para siempre como insinúa alguna nueva formación política. Una vez hecho, no estaría demás que se elevase a grado de alto delito cualquier afrenta a los símbolos de la nación. Lo mismo que se prohíben expresamente partidos de ideologías xenófobas o antidemocráticas, se deberían igualmente considerar ilegales los que proclamen ideologías separatistas que agreden directamente con sus doctrinas la paz y el bien común de la comunidad española.

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