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Los famosos se venden por las marcas

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Una búsqueda constante del dinero de la publicidad sólo lleva a pensar que los famosos se venden a sí mismos, más que vender el producto que publicitan.

Los vemos todos los días y a todas horas. Las pantallas de la televisión, las páginas de las revistas y periódicos, las ondas radiofónicas y las vallas publicitarias están llenas de caras y de voces famosas.   La tentadora y millonaria oferta lleva a que los personajes más conocidos del mundo saluden al público desde el escaparate publicitario para dar consejos de las excelentes cualidades de los más diversos productos.   La lista de los famosos que han aparecido en las campañas publicitarias es muy numerosa: Fernando Alonso, Claudia Schiffer, Iker Casillas, Fernando Torres, Tom Cruise, Rafa Nadal, Brat Pitt, Dani Pedrosa, Matías Prats. Según la revista Forbes los cachés publicitarios de Ronaldinho está en los 47 millones de euros, el segundo, David Beckham con 44 millones, con 17 millones se encuentra Nicole Kidman y Catherine Zeta-Jones tiene un caché de 16 millones de euros. Éstos son los personajes populares más cotizados.   La idea publicitaria es clara y sencilla. Se trata de unir popularidad y el éxito de un personaje al producto que se propaga. Se espera que el público identifique la notoriedad del hombre y de la mujer popular con el servicio del producto anunciado. Es como acercarse al personaje cada vez que se compre el producto. Casi es comprar un famoso en lugar de comprar un producto. Este tipo de campañas se estudian con todo detalle y, normalmente, produce un considerable impacto publicitario.   Puede suceder que algunos famosos en sus comportamientos públicos o en su vida diaria puedan tener algunos aspectos negativos, que el público puede asociar con el producto que anuncian.   Una búsqueda constante del dinero de la publicidad sólo lleva a pensar que los famosos se venden a sí mismos, más que vender el producto que publicitan.