Jueves 08/12/2016. Actualizado 20:22h

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El fracaso de la televisión

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Sr. Director: “¡Por qué los anunciantes siguen invirtiendo millones de dólares en anuncios televisivos si el consumidor no ve estos bloques interminables de publicidad!”, afirmó Philip Koder, catedrático de Marketing Internacional de la escuela de negocios Kellogg Graduate, inquietando así a más de 800 directivos españoles que habían acudido a escuchar su conferencia en el Forum Mundial de Marketing y Ventas que organiza todos los años HMS. La saturación publicitaria en televisión está restando eficacia a los “spots” publicitarios.

 

También el “zapping” produce estragos al cambiar de canal televisivo utilizando el mando a distancia.

 

En Israel se ha patentado un dispositivo que bloquea el sonido de la televisión durante el tiempo de la publicidad y permite grabar los programas sin los anuncios emitidos. Tal Sharasta, uno de los fundadores de este software, manifestó al periódico israelí Yediot Ajaronot: “Me di cuenta de que ante los anuncios publicitarios se cambiaba de canal” “He creado un software que detecta la publicidad y la evita”.

 

Por otra parte Eduardo Medinabeitia, señala en su artículo “Saturación y Eficacia Publicitaria” que el telespectador español medio ve, cada día, casi el doble de anuncios en televisión que cualquiera de los ciudadanos de los otros grandes países de la Unión Europea. Medinabeitia considera que el mercado español televisivo está “gravemente enfermo” y “cuestiona la eficacia de los anuncios emitidos”.

 

La bajada de la eficacia de los bloques televisivos está basada en que manipula impunemente las conciencias y la libertad de los telespectadores; los televidentes deberían participar a la hora de programar sus contenidos que se comprometerán a respetar los valores éticos y los derechos humanos de las personas;  no deberán ahogar a los telespectadores en una ciénaga de violencia, inmoralidad y erotismo; no se deben convertir en vehículo para sea forzar al televidente a consumir por consumir y que, por último, se ponga en juego la originalidad, la creatividad, el bien hacer de unos profesionales honestos y cualificados, del mundo de la publicidad.