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El legado igualitario de Samaranch

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Por mi vinculación personal y profesional al deporte, he leído con atención los merecidos elogios que se están dedicando al Sr. Samaranch coincidiendo con su reciente fallecimiento. Sin embargo, considero que estos no han reflejado suficientemente la importante labor del Sr. Samaranch en relación con la incorporación de las mujeres al deporte y, más concretamente, al movimiento olímpico.

Convencido de que no tenía justificación en la concepción del deporte moderno la discriminación que por razón de sexo sufrían las mujeres en los Juegos Olímpicos desde la antigüedad y, de manera más reciente, desde su instauración en 1896 por el Barón de Coubertin, Samaranch supo introducir medidas eficaces en la política deportiva del CIO para corregir esta situación.

Los cambios establecidos en la Carta Olímpica, en la normativa de participación de los Juegos y en la reglamentación deportiva que la sustenta, así como la creación de la Comisión Mujer y Deporte en el año 1995, han hecho posible que las deportistas olímpicas tengan la misma consideración y tratamiento que sus compañeros; y que la participación femenina en los Juegos haya pasado, en los años que Samaranch ha presidido el deporte olímpico, del 21% (Moscú, 1980) al 43% (Pekín, 2008). Produciendo en España un salto mucho más significativo al pasar del  6% al 42% en el mismo periodo.

Aunque todavía queda mucho camino por andar para que la población femenina se incorpore a la práctica de actividades físico-deportivas en proporción similar a la masculina y elija esta práctica exenta de los estereotipos sociales de género, no cabe duda que la política de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres que Juan Antonio Samaranch introdujo en el olimpismo, ha tenido una importante repercusión en las políticas adoptadas por las administraciones deportivas nacionales y una incidencia muy positiva en la incorporación de las mujeres al ámbito deportivo, al propiciar que la sociedad vea como natural y necesaria la realización de estas prácticas por las mujeres; además de posibilitar que niñas y jóvenes de todo el mundo tengan modelos deportivos de su mismo sexo con los que puedan identificarse.

He tenido oportunidad de conocer personalmente al Sr. Samaranch y de compartir con él inquietudes sobre el tema y, en más de una ocasión, le he oído decir ¿La mujer en los Juegos Olímpicos?...“El Movimiento Olímpico esta dispuesto a que el siglo XXI marque el inicio de una nueva era para la mujer en el deporte”.

Gracias Presidente por haber hecho camino al andar.

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