Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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La voz del lector

El lobby gay de ningún partido político

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La identificación del lobby gay, del cual reniego, con la izquierda de este país ha incrementado a un más el desprecio hacia los homosexuales de ciertos sectores de la derecha, estereotipando aún más la figura del homosexual como votante de algún partido de izquierdas.

No voy a entrar a debatir si opiniones como la expresada por el señor Peyró en su columna "Comedia de verano en casa Gallardón", deberían ser publicadas o no (ECD es libre de elegir a que lectores quiere atraer y a cuales quiere despreciar). No porque creo en la libertad (que algunos niegan a los homosexuales) y porque el insulto refleja mejor a quien lo profiere que a quien es objeto del mismo. Pero si voy a lamentar que esta sociedad española cada día me produzca más náuseas.   De la demagogia, el populismo, el oportunismo, la cursilería y las obviedades solemnes que nos dan por la izquierda pasamos a la homofobia, la casposidad, el tremendismo y el conservadurismo más rancio de la derecha.   He defendido que no se denominara matrimonio a la unión de dos homosexuales. En primer lugar, por que la cuestión nominativa no me parece fundamental y creo que nunca fue el objeto de nuestra lucha y, en segundo lugar, porque entendía que pudiera suponer una ofensa innecesaria a las creencias de algunas personas.   No creo que la unión de dos personas del mismo sexo amenace a ninguna familia, más que nada porque los homosexuales venimos de familias y seguirán viniendo de ellas, tan respetables como cualquier otra.   La identificación del lobby gay, del cual reniego, con la izquierda de este país ha incrementado a un más el desprecio hacia los homosexuales de ciertos sectores de la derecha, estereotipando aún más la figura del homosexual como votante de algún partido de izquierdas. Pues sucede que no. Sucede que hay muchos homosexuales que somos de derechas, pero evidentemente, nos cuidaremos mucho de votar al PP, pues muchos de sus halcones y plumillas insisten en arrastrar a este partido a una corriente ideológica que nada tiene que ver con el liberalismo que pretende representar el PP.   Cuídense mucho aquellos que con tanto entusiasmo se expresan contra los homosexuales, pues la homosexualidad no es algo que se elija ni su origen son familias desestructuradas o con carencias afectivas. Sucede hasta en las 'mejores' familias.   Albergo la esperanza de que la mayor parte de los ciudadanos de este país estemos alejados de esos extremismos de izquierdas y derechas, que acrecientan la división y reinventan las dos Españas, engrosando las cuentas de algunos políticos y sus altavoces mediáticos. Albergo la esperanza de que la mayor parte de la sociedad está por convivir respetando a unos y otros y sobre respetando la libertad de cada individuo a vivir su vida como tenga a bien.