Miércoles 07/12/2016. Actualizado 12:04h

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No es momento de la pancarta

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Tras las trágicas muertes de nuestros soldados en el Líbano, no es momento de la pancarta de NO A LA GUERRA, practicado por quienes ahora dirigen a nuestros militares.

La trágica muerte de seis de nuestros soldados en el Líbano está teniendo la calma y la cautela que se merece, tanto en la posición cómo en la opinión pública. El hecho de que no tuvieran inhibidores de frecuencia para anular la activación de explosivos por radiofrecuencia, no debería tener la inmisericorde campaña de acoso y derribo que practicó el partido socialista tanto en la oposición cómo en el gobierno con motivo de las víctimas del Yak-42 y el apoyo humanitario en Iraq.

No llegaron los inhibidores que Defensa ordenó colocar en los blindados desplegados en las zonas de guerra. Eso podrá ser cuestión de reclamación por vía judicial como lo fue por el Yak-42, pero no de instrumento partidista de azote al Gobierno del que salen siempre perjudicadas nuestras Fuerzas Armadas.

Es momento de condolencias y reconocimiento por estos valientes caídos en esta moderna forma de guerra que es el ataque indiscriminado del terrorismo. También es momento de transparencia de las actuaciones de nuestros ejércitos y el detalle periódico de la realidad que les rodea, concatenada con presupuestos militares similares a los países occidentales de nuestro entorno, que eviten riesgos adicionales a sus peligrosas funciones.

No es momento de la pancarta de NO A LA GUERRA, practicado por quienes ahora dirigen a nuestros militares. Sí lo es de explicaciones del presidente del Gobierno que sigue envuelto en lenguaje de la paz perpetua. Es hora de estar con los caídos, sus familias y los militares que desempeñan tan ardua tarea.

Reconocimiento, transparencia y verdad, son conceptos que a ellos les debemos.