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¿Por dónde navega el PNV?

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El señor Anasagasti Olabeaga, ha optado por lanzarse al ring político contra España y la Monarquía.

Debemos reconocer que el PNV se encuentra, desde hace un tiempo, en una situación política harto complicada. Aunque nominalmente está involucrado en el famoso "Proceso de Paz" promovido por el señor Zapatero, da la sensación que ha perdido protagonismo en la famosa y no menos misteriosa y esotérica "mesa de negociaciones" que, imitando al Guadiana, a veces aparece y a veces se oculta según quien se refiera a ella, sea ETA o sea el PSOE.

No hay duda de que la negociación se desarrolla fundamentalmente entre la banda terrorista (Batasuna) y los socialistas, y por ello los del PNV se esfuerzan a toda costa en asomar la cabeza para salir en la fotografía, para no quedar descolgados del proceso de independencia del país vasco que, en definitiva, es lo que se esconde detrás de toda esta mascarada. Si ETA se atribuye la representación de la nación vasca y pude decidir sobre el futuro de Euskadi, ¿a que demonios viene la presencia en la negociación de los hijos políticos de Sabino Arana?

Sin quererlo admitir se ven confinados a meros comparsas, cuando su idea primitiva era la de protagonizar la intermediación entre el Estado Español y los etarras. Me imagino que se estarán preguntando cómo ha podido ocurrir esto y cuál será el papel que se les tiene reservado en un hipotético caso (digo hipotético cuando hace unos años hubiera dicho "imposible" pero, visto lo visto, me quedo con el primer vocablo) de la escisión de Euskalerria (incluida Navarra) del resto de España.

Deduzco que es por eso que el señor Anasagasti Olabeaga, Iñaqui, ha optado por lanzarse al ring político con los guantes impregnados de hiriente mordacidad para entrar a saco contra España y la Monarquía. Un hombre que siempre se había caracterizado por una cierta moderación en sus actuaciones parlamentarias (salvo en sus ataques al PP) resulta que, de pronto, se olvida de su característica flema para arramblar con todo lo que suene a España y su unidad; como si quisiera demostrar que son más radicales que los radicales de ETA.

Curiosa postura en unos democristianos que no han dudado en aliarse con Batasuna para intentar conseguir sus objetivos independentistas; aunque no debemos extrañarnos tanto cuando, desde el propio clero vasco, monseñor Setién nos alecciona diciendo que no hay nada de malo en pedir la independencia, ¿a cualquier precio, monseñor, asesinando a los que se oponen a ella señor obispo?

Hasta los más cándidos, los de buena fe y los más comprensivos con el nacionalismo vasco deberán percatarse de que, esta inquina repentina del prócer vasco, no ha sido producto de un ataque súbito de ira producto de su espíritu secesionista, sino que forma parte de una nueva estrategia para que nos fijemos en ellos, para que nos demos cuenta de que todavía existen y para que sus correligionarios se acuerden de ellos en el momento de votar y no se vuelquen en los "salvadores de la patria": los etarras.

El PNV ha tenido mala suerte en su andadura histórica y, a pesar de haber sobrevivido a diversas escisiones, nunca ha encontrado su puesto en la política porque no se sabe si son de derechas o izquierdas, si siguen los preceptos de Sabino Arana o se han inventado la historia que más se ajusta a sus intereses independentistas.

Son "gudaris" valerosos, pero no les importó rendirse a Franco a las primeras de cambio cuando la guerra civil, dejando colgada a la República y con el frente Norte desguarnecido; son gentes de fuertes convicciones religiosas, sin embargo en ellos puede más su fanatismo nacionalista que su conciencia de seres humanos. Coquetearon con los socialistas y, cosa curiosa, el señor Zapatero los ha dejado reducidos a meros convidados de piedra condenados a ver, oír y callar. De ahí su decepción, su furia, su extemporánea agresividad; su, en fin, patética y ridícula pantomima contra España y la Monarquía.