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Las obligaciones de los padres y los derechos de los niños

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Los gobiernos de Cataluña y de España quieren legalizar el matrimonio entre homosexuales y permitirles adoptar niños. Estoy totalmente en desacuerdo: Y no porque la Conferencia Episcopal haya pedido a los católicos que se opongan a ello, sino por sentido común.

Los gobiernos de Cataluña y de España quieren legalizar el matrimonio entre homosexuales y permitirles adoptar niños. Estoy totalmente en desacuerdo: Y no porque la Conferencia Episcopal haya pedido a los católicos que se opongan a ello, sino por sentido común.

El matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer orientada a la procreación. Las uniones homosexuales son otra cosa. Y realidades distintas deben recibir nombres distintos; lo contrario produce confusión. Las "fresas con nata" se hacen con nata y fresas y no con piña y plátano; eso será un postre distinto, por mucho que el gobierno considere un derecho el que a ese postre se le denomine "fresas con nata".

Por cierto que es curioso que ese supuesto derecho al matrimonio homosexual no se haya sustanciado nunca en alguna ley positiva que lo reconozca en toda la historia de la humanidad, ni en países cristianos, ni musulmanes ni de cualquier otra cultura o civilización. Equiparar las uniones homosexuales con el verdadero matrimonio puede contribuir a desnaturalizar este último y también a la familia que es su consecuencia.

En cuanto a que puedan adoptar niños, tampoco estoy de acuerdo, pues ese derecho no lo tienen ni los homosexuales ni los heterosexuales. Sobre los niños, los adultos solo tenemos obligaciones. Son los niños los que tienen el derecho, otorgado por la misma naturaleza, a tener un padre y una madre. Y me causa estupefacción que nadie ponga en duda el derecho de los homosexuales, de políticos, e incluso de los fiscales progresistas a pedir la aprobación de ese tipo de leyes, y que en cambio el gobierno pretenda cuestionar el derecho de los obispos a pedir a los parlamentarios católicos que voten en contra de las mismas.