Domingo 04/12/2016. Actualizado 01:00h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

La voz del lector

La obsesión de Conde-Pumpido por los falangistas

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Su obsesión por los falangistas ya la mostró acusando de serlo a Manos Limpias por su recurso por el caso de la orden del Supremo de disolución de Batasuna en el parlamento vasco.

Estimado Director: Como si de una versión hispánica de la cinematografía del western nos sale el fiscal general del Estado don Cándido Conde-Pumpido, que por sus funciones explicitadas por Zapatero en Berlín entre las que se encuentra la de retirar las acusaciones a Otegi, acusa al PP de "sacar a los falangistas a la calle" para manifestarse frente a la Fiscalía.

Es difícil prever en precipitadas manifestaciones que aparezcan radicales, que con pulcritud en las multitudinarias manifestaciones contra la política del gobierno han sido invitados a despojarse de sus símbolos. Don Cándido no dijo nada de las manifestaciones de apoyo al gobierno, acusando de asesino a Aznar y que se le juzgue por criminal, banderas anticonstitucionales de la II República, vejación a la Iglesia y a los obispos, y un largo etcétera.

Pero ante su asombroso celo por la simbología manifestativa, si se desvinculase de su papel de correa de transmisión del gobierno Zapatero, podría investigar como en la última manifestación contra la excarcelación de De Juana aparecieron unos individuos con una soga como para simbolizar un ahorcamiento. Se rumorea que acompañaba a la comitiva un fotógrafo del medio oficioso del gobierno, y quien portaba la soga tenía relación con la guardia civil al serle pedida la documentación por un policía de paisano. Apuntan algunos medios que el CNI.

Su obsesión por los falangistas ya la mostró acusando de serlo a Manos Limpias por su recurso por el caso de la orden del Supremo de disolución de Batasuna en el parlamento vasco. Como si la Sevilla de la Guerra Civil se tratara su defensa del mundo terrorista, toda manifestación pública parecen recordarle a la toma: desfilaron por la ciudad los mismos soldados con distintos uniformes entre los que se encontraban los de falangistas. Eso parece obsesionarle a Don Cándido.

·Publicidad·
·Publicidad·