Miércoles 07/12/2016. Actualizado 10:10h

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El precio de la paz

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En fechas recientes, se ha producido un robo en Francia de 350 pistolas y no sé cuantos miles de municiones, presuntamente, por un grupo de la banda terrorista. Es lícito preguntarse: ¿Para qué se roban las armas si se está defendiendo un “proceso de paz”?

Una inmensa mayoría de españoles creemos que, en la lucha contra el terrorismo etarra, no se puede buscar la paz en una mesa de negociación; es en la aplicación de la ley, en la confianza en las fuerzas de seguridad y en la Administración de Justicia donde la sociedad en general y, particularmente, las victimas podremos obtener la tranquilidad y seguridad que exigimos en un estado de derecho.   ¿Qué puede un Gobierno en un Estado de Derecho negociar con una banda terrorista? Mi respuesta es clara y tajante: nada. Porque no hay nada que hablar con un grupo de criminales que deciden emprender su particular guerra contra la democracia, acabando con la vida de casi mil personas en treinta años. Nada de establecer contrapartidas, pues de lo contrario estaríamos aceptando al terrorismo como medio de interlocución legítimo, impensable en un sistema democrático. El único destino que debería brindarse a sus miembros por parte de los poderes públicos es un sitio en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional, para tener un juicio justo y después cumplir su condena.   En fechas recientes, se ha producido un robo en Francia de 350 pistolas y no sé cuantos miles de municiones, presuntamente, por un grupo de la banda terrorista. Es lícito preguntarse: ¿Para qué se roban las armas si se está defendiendo un “proceso de paz”?   Con las actitudes del Gobierno y el consentimiento de muchos dirigentes del PSOE, no será difícil que se cumpla la célebre frase de Winston Churchill: “cuando persigues la paz al precio del deshonor, obtienes el deshonor pero nunca la paz”.