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La voz del lector

El sexo: juego de niños

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Los paradigmas que contagian los cuentos infantiles penetran en lo más recóndito de sus diminutos lectores. Ciertos títulos imprimen una genuina filosofía antifamiliar.

Sr. Director: Los paradigmas que contagian los cuentos infantiles penetran en lo más recóndito de sus diminutos lectores. Ciertos títulos imprimen una genuina filosofía antifamiliar.   ”Clara tiene una gran familia”, habla de un hogar quebrado, están separados los padres. Según Cristina Ruiz Ogarrio, licenciada en Pedagogía, diplomada en orientación familiar, “el mensaje trata de presentar como familia lo que no lo es, se trata de familias desestructuradas”. El cuento “La historia de dracolino”, muestra a un reptil que se siente diferente porque canturrea preciosas cantilenas en lugar de expulsar por la boca el fuego. El mensaje consiste en que ser diferente no es inicuo, se alude cínicamente a la homosexualidad. Esta fábula trata de evidenciar y exaltar la relación sexual con niños del mismo sexo. El título “Camila está enamorada”, trata de una chiquilla de tres años que está embelesada con un compañero del instituto y lo participa a sus progenitores, según Ruiz Ogarrio, “se pretende presentar como normal que haya “amor” e instinto sexual desde pequeños, presentar la sexualidad como un pasatiempo, con el que hay que retozar desde críos”. Por último “Los padres de Sara se separan”, intenta ser una ayuda para que los papás expongan a los impúberes de menos de 6 años su separación.   El escritor, Bernabé Tierno, afirma que los padres están encontrando la inclinación a promocionar la homosexualidad entre los menores desde diversas esferas de la sociedad. Se intenta hacer presentar a los críos y jóvenes la homosexualidad como algo acostumbrado, incluso estimular a ella, afirma.   La lectura, según Ruiz Ogarrio, envuelve al niño de una forma integral. El chaval, se crea un proceso de relación muy profunda entre el cuento y él. El chiquillo se imbuye, casi desamparado, en el abismo de las fábulas.    “El que mancha a un niño por vez primera, el que lo envilece con el primer engaño, es un gran culpable”, asevera M. D´Azeglio.

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