Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

La voz del lector

La utopía de la lucha contra el hambre

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Una buena iniciativa, buen discurso, pero... No hay duda, al menos por mi parte, de que la cumbre de líderes contra el hambre organizada por el brasileño Luis Inázio Lula da Silva en Nueva York, a la que José Luis Rodríguez Zapatero se sumó con entusiasmo, es todo un compromiso en la lucha contra la pobreza y la reducción de las desigualdades en el mundo y por el desarrollo sostenible.

 

Zapatero, con el discurso pronunciado ha advertido que de las medidas, que vertebran la Alianza contra el Hambre depende la paz mundial en el siglo XXI. Afirmación que me parece exagerada y falta de conocimiento sobre la situación internacional y la condición humana. Por contra, acierta sin duda Rodríguez Zapatero al apostar por una política de cooperación con los menos afortunados, y al hacerlo dentro de una liga de "Líderes contra la pobreza".

 

No obstante de lo que se trata es de asumir de una vez por todas que el primer mundo tiene una verdadera responsabilidad social para con los países pobres y debe hacer frente a la misma. Lo que incluye renegociaciones de deudas externas hoy inasumibles.

 

Esto no es nueva, desde el Vaticano se ha advertido ya hasta la saciedad de que cerrar los ojos, y dejar que las diferencias entre ambos mundos sean cada vez mayores, sólo puede llevar al desastre. Pero a pesar de la bondad de las intenciones y del discurso, Zapatero debería también considerar que no sólo es cuestión de dar dinero, sino de hallar la fórmula que permita exigir que sean las sociedades de estos mismos países quienes se beneficien de las ayudas.

 

Pienso que de nada sirve financiar a regímenes que no respetan las libertades más elementales. La colaboración al desarrollo no puede acabar en manos de gobiernos corruptos y servir para perpetuar a dictadores y aumentar de hecho la distancia con el mundo libre en lugar de reducirla. Sobre este particular, desgraciadamente, ya tenemos experiencias. Para acabar sólo quiere decir: buenas intenciones, buen discurso, pero utópicos.