Miércoles 18/10/2017. Actualizado 12:44h

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Tribuna libre

Ahora, a gobernar y acertar

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El PNV tiene un reto a corto plazo. Deberá aceptar cuanto antes que están en la oposición. Tendrán que hacer esa digestión o seguirán atragantados y empachados y eso no es bueno.

Después de unos días y acontecimientos realmente históricos, en el sentido de que nunca antes se había vivido y producido algo semejante, al nuevo lehendakari López y a su Gobierno les toca ahora ponerse manos a la obra, a trabajar, a tomar medidas y, además, acertando en lo que hagan.

El gran reto del primer lehendakari no nacionalista que va a tener el País Vasco es demostrar al sector de la ciudadanía, la nacionalista, que recela de él, que no solamente se puede gobernar Euskadi de una manera diferente a como lo ha hecho el PNV durante los últimos treinta años, sino que se puede hacer mejor y, sobre todo, sin sectarismos ni exclusiones.

Porque hay que reconocer que los gobiernos del PNV han sido buenos gestores. El País Vasco goza, gracias también a las Diputaciones Forales, de una excelente calidad en sectores tan importantes para la sociedad como la sanidad, la educación, la vivienda o las infraestructuras. Pero del nuevo gobierno vasco socialista de Patxi López se espera algo más. Se espera que siga administrando bien en el día a día, pero sobre todo que ponga la prioridad de su acción en acabar con la gran lacra que ha venido padeciendo el País Vasco y por ende el resto de España durante las últimas décadas, que no es otra que ETA y todo lo que esta banda mafiosa y terrorista representa. Es decir, que conquiste la libertad para todos los ciudadanos vascos.

Si nos atenemos a lo que han sido las declaraciones tanto del propio lehendakari López en su discurso de investidura, como del nuevo Consejero de Interior, Rodolfo Ares, en su toma de posesión, no hay porque dudar que el nuevo ejecutivo se vaya a volcar en acabar con ETA y con su entorno. Para ello cuenta con un instrumento esencial que el PNV nunca ha querido utilizar a fondo, que no es otro que la Policía Autónoma Vasca, la Ertzantza, compuesta por la muy importante cifra de 8.000 agentes a los que hay que poner a trabajar día y noche en la tarea de perseguir a los delincuentes. Y los terroristas de ETA y quienes les apoyan deben de estar en el primer lugar de la lista.

Hay mucha gente que ha puesto grandes esperanzas en el nuevo tiempo que se abre en el País Vasco. Por ello, la responsabilidad del lehendakari López, de su Gobierno, y del PP –no hay que olvidar que el apoyo de este partido ha resultado decisivo para que el cambio se plasmara- es muy grande. No pueden ni deben fallar.

Quienes, obviamente, no están nada ilusionados con esta nueva etapa son los nacionalistas y específicamente los del PNV. ¡Que mal perder han demostrado! ¡Que poca elegancia han tenido! En el fondo se han retratado tal y como son. Cuando alguien piensa, erróneamente, que el País es suyo y que le pertenece casi por derecho divino, pues luego pasa lo que pasa: que son incapaces de aceptar que aun habiendo sido el partido mas votado en las elecciones, sin embargo, no han tenido la capacidad de sumar más apoyos que el PSE para la investidura del lehendakari. Y a este, da casi vergüenza tener que recordar al PNV estas cosas, lo elige el Parlamento Vasco y no los ciudadanos directamente en las urnas.

El PNV tiene un reto a corto, y sobre todo, a medio plazo. A corto, deberá aceptar cuanto antes que están en la oposición. Tendrán que hacer esa digestión o seguirán atragantados y empachados y eso no es bueno. A medio, deberán hacer su autocrítica y decidir que vía toman: o la de la radicalidad, es decir, la que imprimió el ya ex –lehendakari Ibarretxe, o la del pragmatismo, que conllevaría volver a aceptar que la sociedad vasca es enormemente plural y que no se puede ni se debe de gobernar pensando sólo en los tuyos y marginando a quienes no son nacionalistas.   

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