Jueves 17/08/2017. Actualizado 20:27h

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Tribuna libre

Entre las tetas de Aido, ‘el avión’ que nos hace Zapatero y las páginas de sucesos, ‘estamos buenas’

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No es que la política española esté rarita, es que los políticos parecen empeñados en desarrollar su actividad en las salas de los juzgados o en las comisarías.

Jueces imputados, amenazas, querellas, cohechos, malversaciones, prevaricaciones, sobornos, tramas de corrupción, y todo ello mezclado con píldoras, farmacias, abortos y tetas.

Dicen algunos que Rodríguez Zapatero cuida mucho de que en sus gobiernos haya siempre alguien que le distraiga al personal y que, con declaraciones y chorradas varias, sea objeto de controversia cuando no de rechifla. Puede que sea verdad porque la realidad es que en todos sus gabinetes ha tenido un bufón o bufona.

En este caso es bufona. Bibiana Aido es de naturaleza lenguaraz y cada vez que abre la boca es una especie de esperpento nacional. La última ha sido comparar el aborto con ‘ponerse tetas’. Hay cosas que son una grosería ‘per se’, pero que en boca de una ministra hacen saltar todos los baremos de la estulticia. A esta buena mujer alguien –en un acto de caridad, solidaridad dirían los socialistas- debería mandarla a su casa, a sus sevillanas, a sus faralaes y a sus mojitos.

Al menos eso es lo que se dice por Ferraz. En la sede socialista existe un evidente malestar contra la ministra de Igualdad, y dicen que Juan Fernando López Aguilar cada vez que lee o escucha algo de esta señora tiene que tomar cantidades industriales de tila.

Como la maniobra del bufón –bufona, en este caso- es muy burda hay que pensar que, o Rodríguez Zapatero está de acuerdo con las tetas de Bibiana o no sabe qué hacer una vez que la ha nombrado ministra de Igualdad –papá, que me han hecho ministra- y que en quince días no va a dar marcha atrás. Y también hay quien dice que ganas no le faltan.

Estamos buenas. Ya lo dijeron Trinidad Jiménez y Carme Chacón, a quien le han amargado el triplete. Pone un cuartel y le crecen los virus. Y la ministra de Defensa se ha dado cuenta de que con los virus no vale eso de ‘capitán, mande firmes’ y se le han ido desde Hoyo de Manzanares hasta León.

Y a poco de comenzar la campaña para Bruselas –incluido el soporífero debate-, los políticos se han trasladado de las páginas de nacional a las secciones de sucesos, que hasta han imputado al juez Garzón al que en una de estas van a deportar al Valle de los Caídos. Y es que todo en política son cohechos, tramas corruptas y querellas.

Pensar en lo bien que estaba Chaves paseando por Sierpes y adecentando San Telmo y firmando subvenciones –qué no haremos por los hijos-,  y que haya tenido que venirse a Madrid en aras de su innata vocación de servicio a llevarse sofocón tras sofocón por las exigencias del partido -ya se sabe que Manolo es un hombre de partido desde lo de la tortilla- produce hasta pena.

O reflexionar sobre lo bien que estaba Cayo Lara en sus posesiones -políticas, por supuesto- y tener que trasladarse a la capital para que Llamazares le deje la patata caliente de las reclamaciones de la SGAE. -que si no es de la época de Llamazares merecería serlo- también deja un mal sabor de boca. Y todo por un ponme allá esta melodía en el móvil.

No es de extrañar que con todo esto diga Felipe González que ‘la actuación del Ejecutivo me impacienta’ y que ‘se puede hacer más’. Si al ex la actuación de Rodríguez Zapatero le impacienta, da miedo imaginar lo que estará pasando con los españoles en el paro.

Sigue la campaña –que nada tiene que ver con Europa- y Rajoy, tan terne en sus planteamientos suaves, ha calificado de burla lo del avión del presidente. Pero si Rubalcaba dice que la seguridad es fundamental ‘en un país como España’ habrá que creerle, porque el que de verdad sabe de la seguridad de este país es él. Y todos estamos de acuerdo en que no nos miente porque no nos merecemos que nos mienta.

Se van a multiplicar los viajes, en Falcon ¿Crest? del presidente del Gobierno de España y se van a multiplicar las querellas y los cohechos y las corrupciones, pero todo serán simples burlas a los españoles y poco más.

Es de esperar que, aunque todo se multiplique, no se multipliquen las tetas de Bibiana Aido porque, groserías aparte, estamos buenas, Jiménez y Chacón, no las tetas.

“Somos
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