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Hace poco hubo junta de propietarios en mi comunidad de vecinos y hablamos de la televisión digital terrestre… y de La Sexta

Hace poco hubo junta de propietarios en mi comunidad y en el orden del día se incluyó una propuesta de adaptación de nuestra instalación colectiva para la recepción de las señales de los nuevos canales de televisión digital terrestre.   La propuesta hubiera sido aprobada sin mayor discusión de no ser por la intervención de un vecino quien sugirió que, además de realizar las adaptaciones que fueran necesarias para la TDT, se actualizara de paso toda la instalación de televisión analógica para poder recibir la señal de La Sexta. Nadie había sido consciente, hasta ese momento, de la complejidad de la decisión que teníamos que tomar.   Por ejemplo, una vecina preguntó por qué teníamos que adaptar las antenas para la TDT cuando hace varios años habían estado los de Quiero TV y habían dejado el palmeral de antenas perfectamente adaptado. Otro vecino se pasó toda la junta insistiendo en que no quería televisión digital terrestre porque él ya era abonado de Digital Plus. El argumento de la gratuidad le dejaba completamente frío.   La mayor parte de los vecinos no tenía claro qué se puede ver por la TDT que no se reciba por el sistema analógico y viceversa. Aquí intervino de nuevo el vecino experto para explicar que si únicamente contamos con la instalación analógica no podremos ver los canales nacionales y autonómicos que sólo emiten en digital, mientras que si todos nos reconvertimos a lo digital y clausuramos la instalación analógica, perderemos los canales de televisión local, que de momento emiten sólo en analógico. O sea, tele local vs. canales digitales de bajo presupuesto. Nada del otro mundo.   Lo que sí tenía todo el mundo claro es que para ver la tele digital no bastaba con adaptar la instalación colectiva. Cada vecino tendría que adquirir, además, un descodificador o un televisor ya preparado para la TDT. El vecino experto comentó que conocía a una empresa instaladora que suministraba, junto con la instalación colectiva, descodificadores a bajo precio, siempre que la solicitud de compra fuera hecha por más de la mitad de los vecinos.   Finalmente, alguien preguntó qué sentido tenía mantener dos instalaciones paralelas, la analógica y la digital, e invertir en su mejora y mantenimiento, si dentro de muy poco todo iba a ser solamente digital. En este punto varios de los asistentes nos enzarzamos en una larga discusión sobre los plazos de lo que alguien llamó “apagón analógico”. La mitad quedó a favor de que éste se producirá en el 2008 y los demás apostamos por el 2010 y más allá.   Al final y para no equivocarnos, terminamos aprobando un presupuesto que lo incluía todo: adaptación de la instalación analógica para recibir La Sexta, mejora de la recepción de varios canales locales, e instalación para recepción de la televisión digital terrestre. Los antenistas tienen que estar contentos, pero a los consumidores nos están volviendo locos. Eso sí, tengo la certeza de que, al final de tanta campaña, vamos terminar todos antenizados. Por partida doble.

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