Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribuna libre

Una semana de gestos: Blanco pone un negocio de antigüedades y Zapatero y Rajoy dan un curso de mala educación.

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En política, como en el mundo taurino, los gestos son importantes. Un espada se encierra con seis toros o un ministro desenfunda el láser.

En política, como en el mundo taurino, los gestos son importantes. Un espada se encierra con seis toros o un ministro desenfunda el láser. Un novillero se deja hacer un torniquete en el muslo herido y un consejero se hace un nudo en sus apetencias nacionalistas, banderas por medio.

Lo que pasa es que no todos los gestos con encomiables y algunos son manifiestamente mejorables.

Es evidente que los planes de estudio del franquismo y del postfranquismo no incluían ese bodrio de la educación para la ciudadanía y así tienen Zapatero y Rajoy las carencias que tienen en materia de urbanidad, y se les nota mucho que no cursaron tan ilustrativa materia. Que en un país democrático, moderno y civilizado, el Presidente del Gobierno y el Presidente del primer partido de la oposición, coincidan en un acto institucional y no sean capaces de estrecharse las manos y saludarse correctamente, dice muy poco de la educación ciudadana de ambos.

Y así las cosas Pepe Blanco monta un negocio de antigüedades y ofrece a los españoles de las nuevas generaciones –no es ironía- la Constitución de 1931 como modelo de convivencia y no se sabe si de educación para la ciudadanía. A este paso este buen hombre va a sacar del fondo del baúl la petición de derechos de los Comuneros a Carlos V.

Pero para gestos –esta vez positivos- los del flamante Presidente de la Generalidad de Cataluña. Primero ha dejado a Puigcercós “con las banderas al aire” y después se ha presentado en Madrid en la fiesta de la Constitución.

Lo de las banderas de Puigcercós se veía venir. Este hombre tiene sus obsesiones y en cuanto se enteró del lío que habían montado los de protocolo en Senegal, en la visita del Presidente del Gobierno no quiso quedarse atrás en eso del arriar y del izar, hasta que Montilla frenó en seco el festival nacionalista, para luego, en el Congreso, sentar plaza como el primer Presidente de la Generalidad que –en no sabe cuantos años- participaba en el aniversario de la “ley de leyes”, mientras el Ministro de Defensa, Alonso, no aparecía por la Plaza de Colón en el homenaje a la bandera. Otro gesto.

Y es que hay políticos que, ahora que la NASA va a instalar una base en la luna, parece que no se caen del guindo.

Por ejemplo Joan Tardá -el estadista catalán en Madrid- se instala en la luna y se decanta por el acercamiento de los presos etarras. Si este hombre sigue así, en cuanto se descuide, la ministra de Sanidad, Salgado, le hace la prueba del anisakis. Y, o se la hace a Tardá o se la tiene que hacer a Ibarretxe, que ahora se lía con Batasuna, con los sacramentos y hasta con “las nekanes”.

El que no se hace ningún lío es Otegi que tiene las cosas claras y es diáfano en sus declaraciones y dice al Gobierno que cumpla sus compromisos. Él sabrá por qué lo dice. ¿Lo sabrá también Zapatero? ¿Lo sabrá el Supremo? ¿Lo sabrá el fiscal Gordillo?

A todo esto no sabemos lo que dice la Francia de Chirac ni lo que opina la Francia de Sarkozy, porque en esto del terrorismo parece que hay varias “francias” ¿o no?.

Y en estas estábamos cuando con viento de Canarias –no de Levante- llega López Aguilar -con la escopeta láser de la Guerra de las Galaxias- cargada y afirma que el “láser de la ley acabará con las listas blancas de Batasuna”. Es como si tuviéramos un ministro menos en Canarias.

Lo que pasa es que esto de las horas, de más o de menos, es muy complejo y hasta los peregrinos del Camino de Santiago van a tener que llevar en la mochila un mapa con los husos –con h- horarios, porque los nacionalistas gallegos son muy suyos y muy celosos en esto de la luz solar.

Y el Estrecho de Gibraltar sin vigilancia ahora que los españoles hacemos colas para ver The queen. Se dice que el rádar de la Guardia Civil lleva averiado desde septiembre. Igual tiene que quedarse vigilando la Vicepresidenta De la Vega.

Entre los gestos heroicos hay que destacar los de Pepe Blanco manejando encuestas, a diestro y siniestro, espectacularmente favorables al Partido Socialista. Igual este hombre trabaja con las encuestas de la II República.

Y es que la memoria histórica es muy traicionera.