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Tribuna libre

Cutreº

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Algo ha cambiado en nuestra vida. Desde hace algo más de una semana, al hacer zapping, en nuestro televisor ya no aparecen las famosas “rayas” en blanco y negro de Canal Plus. Las imágenes codificadas han pasado a la historia de nuestra televisión: nacieron en 1990 y desaparecieron el 7 de noviembre de 2005. A las ocho horas y cuarenta y cuatro minutos de la tarde, la pantalla se inundaba de color rojo e Iñaki Gabilondo nos daba la bienvenida a la nueva cadena. Así nacía Cuatroº. Tras varias semanas de intensa promoción, el lunes de la semana pasada concluía la cuenta atrás: 3,2,1, Cuatro… Después de un breve espacio de presentación con todos los rostros del canal y de un desastroso primer informativo —con Ministra como reportera incluida-, comenzaba la gala No estrenamos programa, estrenamos cadena. Con este especial, presentado desde los platós de tres de los principales programas de Cuatro -Channnel Nº4, Maracaná 05 y Noche Hache-, se daba a conocer la programación a los telespectadores. Esta gala debía funcionar a modo de episodio piloto que mostrase la potencialidad de la nueva oferta y despertara el interés de la audiencia. Sin embargo, se caracterizó por una falta de atractivo similar a la demostrada, posteriormente, por su programación durante la primera semana en antena. Aquella gala sin interés era el fiel reflejo de una programación poco atractiva. La excesiva presencia de ficción extranjera, la abundancia de docu-series, el recurso diario a la repetición de programas y un generalizado nivel bajo de producción caracterizan la primera parrilla de Cuatro. Este pobre perfil de producción queda patente en la pequeña pantalla y no pasa desapercibido: informativos con escasas imágenes, ausencia de ritmo, grafismo primitivo y continuos fallos; decorados simples repletos de colores estridentes; concursos con premios irrisorios; y un cutrelook sin ningún gancho. El estreno de Cuatro ha sido decepcionante y su audiencia parece estabilizarse en torno al 5-6% de share. Si comparamos estos resultados con los que antes obtenía Canal Plus, alrededor de un 2% de cuota de pantalla, obtenemos un aumento de unos cuatro puntos de cuota de mercado. Aumentar el share de una cadena en cuatro puntos en una semana no está nada mal. Ahora bien, si analizamos las razones por las que se produce, llegamos a la conclusión de que se trata de una subida de audiencia muy escasa. Por un lado, no se trata realmente de un aumento de cuota de pantalla de una cadena, sino de la aparición de una nueva que se emite en la misma frecuencia que el anterior canal de pago. Si Canal Plus obtenía un 2% de share con un máximo de seis horas sin codificar, qué menos que Cuatro alcance un 6% emitiendo 24 horas en abierto. Por otro lado, el lanzamiento de la nueva cadena ha ido acompañado de una intensa campaña de marketing que ha generado curiosidad en determinados sectores de la audiencia. El “efecto novedad” fue evidente durante los dos primeros días, en los que Cuatro alcanzó cuotas de pantalla ligeramente más elevadas que las logradas durante el final de su primera semana en antena. Además, el arranque de Cuatro no es comparable al de Antena 3 o Tele 5. En primer lugar, estos dos canales partían de cero y no estaban sintonizados en los televisores de los españoles. Y en segundo término, sus responsables y profesionales no contaban con la misma experiencia en el mercado televisivo que los de Sogecable. Gran parte de esta decepción generalizada respecto de la nueva cadena proviene del planteamiento que se hizo a la hora de promover su nacimiento. Se vendió como una simple apertura de Canal Plus, como una mera modificación de su licencia, cuando en realidad consistía en una concesión arbitraria de un nuevo canal de televisión en abierto a un grupo de comunicación afín al Gobierno, que ya contaba con el monopolio de la televisión de pago por satélite. Todavía recuerdo aquella pregunta retórica que formulaba la Vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, para crear una opinión pública favorable respecto de la “apertura” del canal de pago: “¿Quieres ustedes ver Canal Plus en abierto?”. Evidentemente, era una pregunta “trampa”. Cuatro se encuentra muy por debajo de los niveles de calidad del canal premium de Digital Plus. Hoy todo el mundo sabe que Cuatro y Canal Plus no son lo mismo. No obstante, no hay lugar a dudas del buen hacer empresarial de Sogecable. Estoy seguro de que alcanzarán la rentabilidad en un plazo de tiempo récord y de que terminarán conformando una oferta televisiva atractiva. Hasta entonces, Cuatroº tiene mucho que mejorar si quiere dejar de ser una cadena Cutreº y construir una imagen de cadena interesante que atraiga al target más joven, su público objetivo.

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