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Tribuna libre

Dudas e incertidumbres: desde la Selección Española al referéndum de Cataluña y el porvenir de Maragall

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Escribe el periodista en un sábado lleno de dudas, incertidumbres y un poco sin saber qué ha pasado y un mucho sin saber qué va a pasar.

La vida política y social de España oscila entre la incertidumbre por los resultados futuros de la selección, las dudas del referéndum del Estatuto de Cataluña, el come come de qué va a ser de Pasqual Maragall y la fecha en la que el Presidente del Gobierno formalizará ante Dios y ante los hombres su idilio con la ETA. Uno duda en este sábado hasta de que nueva tontería se le ocurrirá a Llamazares sobre la guerra Civil, el Franquismo o la República y si en la memez le corearán Alonso en Zaragoza o Borrell en el Parlamento Europeo. Incertidumbre.   La selección de Luis Aragonés ha arrasado en su primera cita del mundial y ya está el país bocabajo. Un gran partido, con suerte, ante una flojísima selección ha servido para encumbrar a nuestros chicos al olimpo de la ya mejor selección de la historia y, por supuesto, la mejor selección del mundial. El reverso de Puyol ha pasado a los anales del fútbol junto al gol de Zarra, a la pérfida Albión, al de Marcelino a la no menos pérfida Rusia y a los de Butragueño ante los europeos del norte.   Ahora a esperar con incertidumbre a los siguientes partidos. ¿Pasaremos a octavos? Seguro que sí, dicen los de la Plaza de Colón. ¿Y a cuartos de final? Nadie lo duda. ¿Y a semifinales? Faltaría más y ¿la final? Ahí estaremos.   Es el cuento de la lechera, con una lechera calzada con botas de fútbol. Bien está soñar, pero mejor estará tener los pies en el suelo y de esto han dado una magnífica lección el seleccionador y todos los jugadores que han intentado rebajar la euforia y aislarse de triunfalismos que no vienen a cuento. Estamos en lo que estamos y hemos ganado lo que hemos ganado. Ni una décima menos, ni un ápice más.   Y ahora a soñar frente al televisor.   Y por soñar que no quede. Incluso Rodríguez Zapatero soñó un día que Maragall se iba a ir sin más. Le ha salido respondón y no va a ser tan fácil colocar ahí a Montilla que además –dicho sea de paso- no hace demasiado por ganarse el puesto. Cada vez que abre la boca mete la pata y así no hay manera, porque el actual Presidente se crece.   Todo va a depender del resultado del referéndum. Incertidumbre a raudales y no sólo por lo que pueda pasar en las urnas sino por lo que pueda pasar después. Tal como están las cosas no va a bastar con ganar por poquito, con poquita participación. Lo que jurídicamente puede bastar para aprobar una ley, puede ser muy escasito para ponerla en marcha y el Estatuto catalán es más que una ley desde todos los puntos de vista.   Eso, al menos, es lo que se dice por los cuarteles generales de los grandes partidos políticos. Cada uno desde su punto de vista tiene serias preocupaciones por el día después y realmente ahí va a estar el porvenir de Cataluña, el porvenir de Maragall, y hasta el porvenir político de Rodríguez Zapatero. Dudas y más dudas.   En lo que el Gobierno no tiene dudas es en el proceso de paz que negocia con ETA. Las cartas de extorsión y chantaje, las chulerías de los etarras en los juicios, los requiebros groseros a Francia y hasta la obligada y más que posible expulsión de Rosa Díez del PSE, son dudas que alguien en el Gobierno y en el Partido Socialista deberían albergar en sus corazoncitos, pero parece que todo lo tienen claro.   No ha gustado en círculos del PSOE el ataque a Rosa Díez y alguien va a dejar en la gatera de la expulsión más pelos de los que podía pensarse a bote pronto.   Dudas sobre si habrá llamada de la Moncloa a Génova y si Génova se pondrá al teléfono. Incertidumbres sobre los delincuentes que los jueces y fiscales pondrán en la calle esta semana y preocupaciones por un Partido Social-demócrata que está a la vuelta de la esquina.   Claro que eso no es nada frente a las situaciones dubitativas que crean las subidas de los tipos de interés o, sin ir más lejos, las elecciones del Real Madrid.   Y para colmo Ronaldo se pone malito. Pero eso ya no importa ni a los madridistas que solo tienen ojos para la selección española.   Aunque dudemos.

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