Viernes 02/12/2016. Actualizado 17:20h

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Tribuna libre

La EPA y el EPO se cocinan en caldera

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La EPA es la encuesta de población activa. El EPO es esa sustancia que los franceses -cansados de sus triunfos en el Tour- decían que tomaba Lance Amstrong y caldera es un recipiente para cocinar que coincide con el apellido del ministro del ramo encargado de informarnos de eso de la población activa. Un galimatías que no es fácil de desentrañar a no ser que se piense que Caldera usa la caldera para cocinar las cifras del paro. Las últimas que han salido a la luz son, no solamente buenas sino muy buenas, las mejores en la reciente historia de España. Estamos en el dorado de la creación de puestos de trabajo. Las cifras son de mareo, casi como si hubiéramos tomado EPO. Pero ¡ay! la realidad se impone y resulta que en plena resaca de EPO nos damos cuenta de que la EPA tiene truco. Un truco normal pero que no nos lo cuentan de forma muy clara y solo se cocina en la caldera de Caldera. Las cifras no son comparables con las de años anteriores porque se ha cambiado el sistema de cálculo. Los números son poco fiables porque se meten en la caldera de Caldera los contratos “basura” que duran -no ya meses- sino horas y, además, el porcentaje de contratos a extranjeros es demasiado alto. No estaría de más que alguien se tomara en serio dar cifras ciertas y que esas cifras pudieran manejarse con un cierto grado de credibilidad. Es de suponer que muchas de las políticas económicas de este Gobierno, se diseñen en función de una serie de parámetros y de datos que han de ser fiables. ¿Es que quienes tienen que tomar decisiones manejan las reales, las que reflejan lo que está pasando y al común de los ciudadanos nos dan una EPA con EPO? Es normal que un ejecutivo jalee sus buenos resultados en todos los campos. Es lógico que se aireen los buenos resultados y se silencien los que no son tan buenos, pero el problema surge cuando esas cifras son importantes para sindicatos, para empresarios y, se supone, que para los ministros económicos que tienen que tener encima de la mesa la realidad del país y el mapa económico cierto. ¿Tienen las cifras buenas y trabajan con ellas? ¿Nos dan a los ciudadanos cifras trufadas de EPO? Estaría mal pero no es excesivamente peligroso; lo peligroso sería que también quienes tienen que tomar decisiones, tomaran al mismo tiempo cifras con EPO. La mezcla de verdades, medias verdades, mentiras y encuestas es explosiva. Métase todo en una caldera, añádase un poco de EPO y ya tenemos una EPA narcotizante.