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Tribuna libre

De la claridad de la ETA a las brumas del Gobierno, pasando por la independencia del Tripartito o la “Entesa” de los jueces

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Y es que toda la política del Gobierno de Rodríguez Zapatero es un fenomenal desbarajuste. No sabemos dónde estamos ni a dónde vamos, y lo peor de todo es que sí sabemos de dónde venimos.

Las letras que ha firmado Zapatero a lo largo de este mandato vencen un día tras otro y no sólo no las cancela sino que firma otras.   Da la sensación de que algún genio de la comunicación política del entorno presidencial ha decidido que la huida hacia adelante ya no consiste en correr como “pollos sin cabeza”, que dijo Toshack, sino que –como dice alguien en Ferraz- la estrategia es abrir más heridas, y así se olvidan las que quedan por cerrar. Por ejemplo, ahora se anuncia que el Presidente quiere establecer un nuevo frente en las comunidades de Castilla-La Mancha y Aragón para montar el follón en lo de los trasvases.   Desgraciadamente, los únicos que hablan con meridiana claridad –cada vez con más meridiana claridad- son los batasunos-etarras. Sin eufemismos ni paños calientes han dicho que lo que está pasando con De Juana Chaos dará al traste con el proceso de paz, y que como le ocurra algo nos vamos a enterar y que ya está bien de tomarles el pelo.    Porque lo que ocurre es que Batasuna-ETA se está percatando de que Zapatero no paga, o no puede pagar, la letra que tiene firmada (o así), y ETA-Batasuna lleva ya demasiado tiempo afirmando que el Presidente tiene que cumplir sus compromisos.   Ya sabemos –Rubalcaba dixit- que no hay compromisos, que no hay conversaciones,. que no hay pactos, que no se ha dado ni un solo paso. Pero los etarras, tozudos ellos, no se han enterado, y cada vez que abren la boca es para decir que hay que cumplir lo dicho y hasta parece que Pernando Barrena tiene repartidas actas informatizadas de lo dicho y de lo prometido. Y la realidad es que de desde “de lo dicho no hay nada”, hasta eso de “a ver si cumplimos lo prometido” hay un enorme trecho que se está cubriendo de amenazas, de kale borroka y de robos de armas.   Enorme desconcierto en el Partido Socialista. Fernández de la Vega lleva algunas semanas como “fané y descangayada”. Hay una serie de ministros que parecen “no estar”. Hay algunos dirigentes del PSOE, como Blanco, que cada vez dicen menos tonterías –no desde un punto de vista cualitativo, que las siguen diciendo, sino cuantitativo- y que cada vez salen menos en la tele. Algo está pasando porque hay demasiados escondidos bajo el paraguas como esperando a que escampe y, mientras, los cobradores de las letras siguen llegando a La Moncloa en oleadas.   Por ejemplo, llega Artur Más, que ya no aspira a cobrar la letra y que posiblemente la ha metido en el cajón de impagados, pero lo hace con aire de venganza catalana que –como la crema demasiado tostada- puede producir dolores de estómago.   Ahí está el tripartito. “Míralo, míralo, míralo”, que diría Ana Belén si cantara en catalán. Un Gobierno del que dicen algunos –también en Ferraz- que ya tiene puesta la fecha de caducidad porque el pacto con Mas no se ha roto sino que está en descanso y que puede reanudarse el segundo tiempo en cuanto Carod Rovira le haga a Montilla la foto con la corona de espinas, o se vaya de nuevo a Perpiñan aunque sea a ver películas porno.   Los jueces del Consejo General han sacado los pies del tiesto y parece que se han plantado. No es mala idea esa de que el Gobierno cambie las leyes o indulte a los etarras. En cualquier caso, esa nueva letra firmada puede pasarse al cobro en cualquier momento.   También en Ferraz –siempre nos quedará Ferraz, dicen a dúo Blanco y López Garrido- se habla, eso sí, en voz muy baja de adelanto electoral. Y, aunque la voz es muy baja, llega a La Moncloa que, total, en línea recta no está tan lejos y los “monclovitas” se ponen de los nervios.   Donde ni siquiera se sabe si hay nervios es en Génova, porque allí se saben pocas cosas. ¿Qué pasa con Zaplana?, se preguntan inquietas las bases. Respuesta: ¡ah!, ¿es que pasa algo con Zaplana? Y, ¿qué pasa con Piqué?, se preguntan inquietas las bases. Respuesta: ¡ah!, ¿es que pasa algo con Piqué? Y, ¿qué pasa con Aznar?, se preguntan inquietas las bases. Respuesta: ¡ah!, ¿es que pasa algo con Aznar? Toneladas de información interna bajan cada día hasta la Plaza de Colón.   El problema llegará cuando, nervios aparte, se avecinen los comicios y haya que empezar a pagar las letras deprisa y corriendo. Entonces puede montarse el auténtico lío porque, a lo mejor, se pone a subasta el apoyo al Gobierno, y ya se sabe lo que son las subastas. Claro que Mas puede esperar a esa almoneda y, en la puja, quedarse con el sillón de “molt honorable”; claro que los canarios también pueden esperar y marcharse a las islas con el botín; claro que Llamazares –aunque se le está pasando el arroz, político, se entiende- puede esperar y, como siempre, irse simplemente con el texto de sus discursos comunistas encuadernado.   Pero el gran problema está en averiguar si ETA-Batasuna va a esperar a la subasta de víspera de elecciones o va a encabritase antes.   Mira que si la huelga de hambre fuera en serio...

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