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Tribuna libre

Francia acabará con un empacho electoral: a la cita no falta ni el cine

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Por si no bastaban los mítines, los programas políticos, los spots publicitarios, y la omnipresencia de los carteles con los rostros de los doce candidatos a las elecciones presidenciales, este miércoles ha sido estrenada una película cuyo título lo dice todo: “El candidato”.

El protagonista, Michel Dedieu (interpretado por Yvan Attal), se encuentra, sin comerlo ni beberlo, ante la obligación de sustituir al candidato de su partido a las elecciones presidenciales porque éste, aquejado de un cancer fulgurante, se tiene que retirar tras ganar la primera vuelta. Sólo dispone de unos días para preparar el debate televisivo en el que se enfrentará a su adversario.

Pero, no es el único problema. Michel Dedieu no es apreciado por los medios de comunicación y el tiempo es corto para intentar mejorar su imagen. Decide reunir a todo su equipo de campaña en su casa de campo, y comienza a plegarse a todas las exigencias que le imponen, hasta que descubre que está siendo prisionero de una terrible manipulación, y dedice tomar las riendas de su destino actuando como le parece más conveniente.

Se trata de la primera película que dirige Niels Arestrup, que también interviene como actor interpretando al hombre que tira de los hilos por detrás del decorado. Dos hechos despertaron en Arestrup el deseo de rodar esta historia: por un lado, la dimisión de Lionel Jospin cuando dejó la política tras perder en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en 2002; por otro, la visión de una limusina negra con los cristales ahumados entrando en una gran casa, y la idea de que podía tratarse de un político.

Partiendo de aquí, ha elaborado una intriga política que muestra cómo se puede fabricar a un hombre para llevarlo a ocupar la mayor responsabilidad en un país. Sin tomar partido, lanza una mirada bien oscura sobre los vericuetos del poder.

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