Martes 26/09/2017. Actualizado 14:32h

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Tribuna libre

En plena crisis se dice que Gallardón boicotea el empleo, que los sindicatos boicotean los hospitales y hasta Bono boicotea a las ‘miembras’

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Los políticos españoles son tan divertidos que ni la crisis económica consigue que pierdan su sentido del humor y su afán por alegrarnos la vida. Aquí el único que permanece tristón es Pedro Solbes.

Es como si no tuvieran nada importante que hacer y se distraen con sus cosas. Lo que pasa es que la mayoría de esas cosas causan risa.

Esto va a ser lo del Observatorio de la Salud Mental que se ha sacado de la probeta el ministro de Sanidad. Bernat Soria, humorista donde los haya, que está preocupado por la salud mental de los españoles con esto de la crisis y dice que hay que vigilarla. Lo que tiene que hacer el observatorio ese es aconsejarnos a los españoles que observemos a los políticos y nos morimos todos de risa.

Por ejemplo: el vicepresidente de la crisis económica, Pedro Solbes, va a soltar la tira de miles de millones de euros a los bancos. Pero hete aquí que el buen hombre dice que ‘nadie puede controlar’ a qué se va a destinar ese dineral. Oiga, y nadie dice nada, si acaso Montoro pide garantías, pero si no se las dan porque no se puede pues qué le vamos a hacer. Por cierto, ¿de que se extraña Montoro de la nada de nada en sus reuniones con Solbes?

Y todo porque hay que aprobar los presupuestos. Y resulta, también para hacernos reír, que los presupuestos los van a aprobar los nacionalistas vascos, los catalanes y Sanz,  el de UPN, que al alimón con Blanco monta un tinglado para explicarnos que Navarra es Navarra, que lo que sirve a Navarra sirve a Navarra, que hay que colaborar con los que colaboran con él y que él va seguir si el PSOE no lo remedia, porque a él nadie le boicotea como presidente de la Comunidad Foral.

Y para que no le boicoteen a él, va él, y boicotea a Rajoy, que ya no sabe por dónde le vienen. Y Blanco, que se frota las manos a la espera de Obama que está al caer.

El que más y el que menos está por lo del boicoteo. Como dicen que los sindicatos le boicotean a Esperanza Aguirre lo de los hospitales y al consejero de los hospitales, pues ella va a boicotear a los liberados y va a dejar en el paro -como liberados, se entiende- a unos cuentos sindicalistas. Es que hay demasiados que cuestan una pasta a los madrileños. O sea, que a los liberados que no trabajan Aguirre los deja en el paro porque quiere ponerlos a trabajar.

Y a los que quieren trabajar los boicotea Gallardón, que ha decidido constituirse en guardián de dignidades. Claro que como él es el alcalde manda en las dignidades y dice lo que es digno y los que no. Por ejemplo, si usted lleva un anuncio entre pecho y espalda, pues es indigno, pero si se mete en plan pordiosero en el metro cuando lo abren en invierno por lo de las heladas, pues ya no lo es. Y van los periódicos y en plan boicoteo publican las fotos del alcalde tan contento con los anuncios de Alonso, porque a Alonso apenas si se le ve, tapado por los anuncios. Cosas del boicoteo.

Y se boicotean mutuamente los de la cosa de la justicia en el País Vascio, Joseba Azkarraga y el de los tribunales, Piñeiro. Vamos, que aprovechando que el Urumea pasa por Donosti se han dedicado a boicotearse entre ellos. Al que no pudieron boicotear fue al lehendakari Ibarretxe porque como está de morros con la justicia porque le quieren boicotear por ponerse a hacer manitas con los batasunos,  pues no va a lo de los jueces.

Hasta boicotean a la pobre Aído en su afán por lo del diccionario y le han quitado de un plumazo de las actas del Congreso aquel feliz hallazgo semántico de ‘miembras’. De momento no ha dicho nada porque debe de estar ocupada en los de las micciones callejeras de las feministas de Cataluña.

Y de Cataluña a París se fue  Apel.les (se llama Apel.les), Carod Rovira, hermano de su hermano y cuasi embajador de Cataluña ante la corte francesa. El tal Apel.les (se llama Apel.les) se lleva casi 90.000 euros. Que así se deja boicotear cualquiera. Y es que la familia tira mucho.

No tanto como la familia política, que ya han visto qué forma de boicotear Artur Mas a Jordi Pujol, que le ha boicoteado tanto que le ha mandado a la memoria histórica de Convergencia y Unió y ni siquiera le ha dado un carguete de consolación en el partido

Pero donde de verdad hay boicot es en lo de los vaqueros. Se empieza quitándose la corbata en el Congreso y se acaba cerrando las fábricas de pantalones. Parece ser que antes de bajar el precio de los vaqueros se los querían dar a los bancos, pero los bancos dijeron que no, que entre los miles de millones que les va a dar el vicepresidente de la crisis económica y los pisos que les van a dar los de las promotoras pues ya tienen bastante.

 Que ya lo ha dicho Chicote, que es el presidente de la cosa esa de los que se dedican a vender pisos, que de bajar nada, que antes muerto que sencillo, que antes que bajar los pisos se los da a los bancos. Y luego dicen que hay que generar confianza. Pues si los bancos necesitan que les regalen los pisos es que no deben de andar bien.

Y Ruiz Gallardón, que no contento con boicotear a Esperanza Aguirre ahora va a boicotear a los hombres anuncio. Dice que el Ayuntamiento ‘no debe promover ese tipo de conductas’.

¡Ah! ¿pero es que también promovía el Ayuntamiento de Madrid los hombres anuncio?

Aquí lo único que no se boicotea es la indignidad.

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