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Tribuna libre

Goleada

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Llevan poco más de seis meses en el poder y la goleada que están haciendo encajar a la sociedad española es de las que marcan época. No abandonan el juego de ataque y llegan al área una y otra vez y, como tienen todas las cartas a su favor, se están "forrando".

 

Un día es el asunto de los homosexuales, otro el de las clases de religión, otro la financiación de la Iglesia Católica y el de más allá las prebendas para otras religiones y otras prácticas. Y todo a una velocidad endiablada tanto en el medio campo como en el área a la hora de rematar. Una velocidad que no da tiempo a nada y que hace que los ciudadanos veamos pasar los "ucases" por nuestro lado a vista de poste de AVE.

 

Hace muy poco tiempo los españoles, en tertulias familiares o de amigos, en mentideros y medios de comunicación, debatían en torno a la homosexualidad, sus planteamientos biológicos, sus implicaciones humanas, sus aspectos somáticos... En muy poco tiempo ese debate se dio por finiquitado y la cuestión era el matrimonio de los homosexuales, su naturaleza jurídica, sus connotaciones sociales y familiares o sus repercusiones fiscales. En poquísimas fechas el debate se centró en la adopción de niños por parte de esos matrimonios que, por supuesto, ya tienen carta de naturaleza.

 

Es sólo un ejemplo de cómo se actúa de cara a la sociedad española y de cómo se la coloca ante hechos consumados en materias fundamentales para la convivencia.

 

Hay dos aspectos de la vida española en los que, ni en la anterior etapa ni en la actual, los gobiernos socialistas han retrocedido -ni siquiera cedido- un ápice: en todo lo referente a la enseñanza y en todo lo que atañe a la familia. A nadie se le escapa que ambas vertientes tienen unas evidentes connotaciones religiosas y, más concretamente, están relacionadas con la milenaria tradición católica de la sociedad española.

 

No se trata, en esta ocasión, de opinar desde un punto de vista ideológico, social o moral, se trata de poner los hechos sobre la mesa. Y las cosas son las que son y la realidad es tozuda. Después se podrá adornar con campañas a posteriori de las decisiones tomadas o con anterioridad preparando el caldo de cultivo a través de los medios que hacen opinión.

 

Y opinión no sólo política sino de eso que llamamos "formas de ver la vida" y que tienen un fiel aliado, sin ir más lejos, en esas series de televisión de tanto éxito, donde con un más que discutible sentido del humor se nos presentan cada lunes y cada martes situaciones "normales" de la convivencia ciudadana, explicándonos las "vidas de siete" o la existencia  "inviable" de una comunidad de vecinos o los avatares de un viudo millonario con siete hijos y medio (un pobre "medio" que no sabe quién es su padre).

 

Todo muy normal y muy dentro de lo que es la sociedad española actual. O, por mejor decir, lo que algunos quieren que sea la sociedad española actual.

 

Y mientras tanto -y sólo estamos en el primer tiempo- la goleada continúa y el hombre del marcador no para.