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Tribuna libre

Güemes, UPyD y la batalla de Madrid

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El resultado de la batalla de Madrid, en las próximas autonómicas y municipales, marcará lo que ocurra en las generales. Y Esperanza Aguirre afronta cada vez más problemas.

El PP superaría al PSOE en 27 escaños, si hoy se celebraran elecciones generales, según el barómetro de marzo de la Cadena COPE, dado a conocer esta semana. Los populares se situarían en el entorno de los 170 diputados, ganadores pero sin mayoría absoluta, mientras que los socialistas no llegarían a los 150. Evidentemente, con esas cuentas, Mariano Rajoy tendría el camino expedito hacia La Moncloa.

Otro dato relevante del estudio es que Izquierda Unida y UPyD conseguirían cinco sillas en el Congreso, con lo que ambos podrían formar grupo parlamentario propio. Evidentemente, el alza de IU castiga a Rodríguez Zapatero, puesto que la victoria de 2008 la obtuvo en gran medida gracias al trasvase de votos desde esa formación, entonces en situación depresiva y liderada por Gaspar Llamazares.

UPyD, diputados sólo en Madrid

Los cinco diputados logrados por Rosa Díez serían una gran victoria para ella, aunque el aspecto más reseñable está en que los cinco los lograría en Madrid, la demarcación donde obtiene sus mejores bazas. Lo que, a su vez, pone de relieve que a UPyD le queda trecho para convertirse de verdad en un partido nacional. Sin embargo, el contar con grupo parlamentario propio, y por tanto con voz y presencia diaria en el Congreso, se convertiría en ayuda decisiva para lograr ese objetivo.

La principal derivada del hecho de que la implantación de Rosa Diez, y por tanto de UPyD, se centre en Madrid es que esta formación va a resultar determinante en el resultado de las próximas elecciones autonómicas y municipales. Sobre todo en la Comunidad, donde Esperanza Aguirre se enfrenta a una delicada situación. Según sus propios sondeos, en estos momentos se halla a uno y quizá dos escaños de la mayoría absoluta. Y todos los análisis coinciden en que, quien le quita el gobierno regional, es precisamente UPyD.

El nerviosismo que, por ese motivo, ha penetrado en el equipo de Aguirre se ha traducido en la serie de iniciativas populistas, casi a la desesperada, que viene protagonizando la presidenta, desde la apuesta por el capote de los toros a la famosa ‘rebelión’ contra la subida del IVA, una idea con mucha pegada, y que por eso ya la ha ‘comprado’ el PP, en la que lo único que no funciona es precisamente la palabra ‘rebelión’.

La decisión tomada por los altos cargos de la Comunidad es ir frontalmente a por Rosa Díez, como única posibilidad de evitar la derrota. Las baterías mediáticas de que dispone Esperanza Aguirre, que son abundantes y poderosas, van a disparar contra Rosa Díez directamente. UPyD, por cierto, maneja varios nombres conocidos en Madrid, uno de ellos el de José María Fidalgo para la alcaldía de la capital. El ex líder de Comisiones Obreras se lo está pensando.

Tocata y fuga de Juan José Güemes

En este panorama, la súbita y sorprendente huída del hasta ahora consejero de Sanidad, Juan José Güemes, ha caído como un jarro de agua fría en el ánimo de Esperanza Aguirre, que no se lo esperaba. Y se le notó en la cara y en la voz cuando lo comunicó. Desde luego, no le ayuda nada el que, a un año de las elecciones, le desbaraten el gobierno. El roto lo ha reparado como quien cose un remiendo en paño viejo, recurriendo a los que ya están.

La decisión de Güemes sigue siendo, a estas alturas, un movimiento insuficientemente explicado. Apenas nadie se cree que el motivo de su espantada haya sido la opción empresarial, y mucho menos aún al comprobarse que en realidad se ha colocado en una escuela de negocios. Así que, dada la vieja y nunca negada ambición política que siempre ha mostrado el ex consejero, en este caso las especulaciones pueden estar justificadas.

Se habla, por un lado, de enfado al no haber sido nombrado vicepresidente en lugar de Ignacio González, que constituyó una apuesta fallida al ver derrotada su candidatura a presidir Caja Madrid. Otros apuntan que la gestión de Güemes en la sanidad regional no estaba siendo tan brillante, y que además tenía que afrontar ahora un incómodo recorte presupuestario, acordado y por todas las comunidades. Hasta se sugiere algún escándalo oculto, ante el cual habría preferido quitarse del medio con la idea de ocultarse todo lo posible.

No faltan quienes le ubican, en un futuro no muy lejano, en la Caja Madrid de Rodrigo Rato, para lo cual le vendría muy bien un corto periodo de lavado de cara empresarial y de actividad no partidista.

Pero no hay que descartar también una jugada de más aliento, como puede ser que haya concluido que su actual jefa de filas tiene los días contados (con el horizonte de una derrota en las autonómicas de 2011) y esté apostando por otro caballo (Mariano Rajoy), aplicándose a un desmarque temporal tras el cual volver a la política pura, con nuevos bríos pero en el otro bando. Un persona tan mediática, peleona, polémica y ambiciosa políticamente como Güemes, no puede haberse ido por las razones que él ha expuesto.

Las generales se ganan en Madrid

Decía que el resultado de la batalla de Madrid condicionará el veredicto de las urnas en las generales de 2012. En efecto, un PP que logre mantener las dos instituciones madrileñas, alcaldía y comunidad, afrontará ese reto con confianza y buenas vibraciones. Por el contrario, una derrota y verse desbancados, aunque solamente sea en una de las dos instituciones, en este caso la Comunidad, significaría un lastre demasiado duro de sostener y por tanto un grave obstáculo a la posibilidad de una victoria nacional. Aunque pueda parecer injusto, y seguramente lo es, los resultados en Madrid siguen siendo determinantes para el conjunto del país. Para bien y para mal.

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