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Tribuna libre

Hermanos “forever”

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Como una promesa de amor eterno, el Gran Hermano alemán se ha instalado en las pantallas germanas para siempre, al menos de momento. Un matrimonio mediático destinado a permanecer unido “hasta que la rentabilidad los separe”.

 

RTL2 emite desde comienzos de este mes Big Brother Forever, una versión indefinida del formato de “telerrealidad” de la factoría Endemol. A diferencia de las ediciones anteriores, los concursantes no viven en una sola casa, sino en un pequeño pueblo controlado por un centenar de cámaras y construido para la ocasión. De esta forma, la crítica a la televisión que realizó Peter Weir en la película El show de Truman se hace realidad. No limits.

 

Mientras que el pobre Truman, interpretado por Jim Carrey, no era consciente de estar atrapado en un plató convertido en ciudad, los participantes de este GH “para siempre” aceptan voluntariamente ser encarcelados en un mundo ficticio a cambio de dinero. ¿Y para qué lo quieren si van a permanecer encerrados toda su vida? Esta es la prueba más patente de que estamos ante una farsa más. En cuanto se llenen los bolsillos, concursantes, cadena y productora, la broma llegará a su fin, si es que la audiencia no se cansa antes.

 

 Los géneros de “telerrealidad” han modificado el eje sobre el que gira el mercado internacional de formatos de entretenimiento. Desde el año 2000, es Europa la que toma en buena medida las riendas y marca la tendencia a seguir, en especial, Holanda y la productora Endemol. No obstante, sigue siendo Estados Unidos el punto de referencia en el mercado de series de ficción.

 

Los docushows han atravesado casi todas las fronteras posibles contribuyendo a una homogeneización mundial de las parrillas de televisión. A partir del éxito internacional de Gran Hermano, surgen todo tipo de variantes en todos los rincones del planeta.  El quid de la cuestión es encerrar o aislar a un grupo de personas en algún sitio, hacerlas competir y seguirlas las 24 horas con cámaras, ya sea en una casa, una isla, un hotel, un bar o una academia.

 

A pesar del furor inicial que causó el nuevo género  en el mercado europeo, llegando a ocupar los primeros puestos en el ranking de lo más visto, en pocos años ha ido cediendo terreno en favor del género preferido por el público del viejo continente: la ficción.

 

Sin embargo, en Estados Unidos, país receptor en este caso, la “telerrealidad” sigue siendo protagonista y planta cara a las series de ficción nacionales –gran baza norteamericana en el mercado televisivo internacional-, en especial Survivor –Supervivientes-.

 

En España, los docushows siguen jugando un papel muy relevante, ya que sirven a las cadenas como fuente de personajes y de contenido con el que completar la parrilla de programación. Los realities mantienen unos buenos resultados, pero muy lejos de aquellos que obtenían cuando más que programas de televisión eran un fenómeno social.

 

Durante sus dos primeras temporadas, Gran Hermano, que comenzó su andadura el 23 de abril de 2000, logra estar a la cabeza del ranking de los programas más vistos. El curso siguiente, la temporada 2001/02, es Operación Triunfo el que ocupa el primer puesto, poniendo fin al reinado de la telerrealidad. El año siguiente será ya una serie quien ostente el liderato: Cuéntame cómo pasó. La temporada pasada -2003/04-, encabezada por la serie Los Serranos, el docushow más seguido fue Gran Hermano, situado en undécimo lugar.

 

Las cadenas preparan nuevos cambios en las parrillas para afrontar los últimos tres meses de la alta temporada televisiva y, cómo no, los realities no podían faltar: Tele 5 prepara La casa de tu vida y Antena 3 una nueva edición de La Granja. ¿Y TVE 1? En principio, no parece dispuesta a seguir el juego. Como diría Jorge, de la primera edición de GH, alguien le tendrá puesta la pierna encima, porque la pública no levanta cabeza.

 

La “telerrealidad” va a seguir acompañándonos durante bastante tiempo a través de la pequeña pantalla. Algún día llegará su fin, pero hasta entonces, propongo que asumamos como himno una versión adaptada de la canción de Los Manolos: “Hermanos para siempre”.