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Jóvenes y personas

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Entre la maraña de ofertas fiscales que han enunciado unos y otros durante la campaña electoral, me ha sorprendido una formulada por Juan Costa

Entre la maraña de ofertas fiscales que han enunciado unos y otros durante la campaña electoral, me ha sorprendido una formulada por Juan Costa, tanto por su contenido demagógico como por venir de un ex secretario de Estado de Hacienda, al que los conocimientos se le suponen, aunque haya pasado el tiempo.

Ha dicho, si la reseña de la prensa es fiel (y no voy yo a ponerlo en duda ahora) que eliminarían a los jóvenes los impuestos para formalizar una hipoteca y que bajarían el Impuesto sobre la Renta a aquellas familias a las que les haya subido la cuota hipotecaria. Con una derecha semejante a la que se ve representada en las palabras de Juan Costa, que Llamazares se jubile tranquilo.

El razonamiento de Costa para el primer supuesto, el de los elixires fiscales de eterna juventud, es que “los jóvenes no van a pagar un impuesto por suscribir una hipoteca y, sin embargo, una persona que tenga el dinero para pagar una casa no tenga que pagar el impuesto” (Sic). De entrada, la distinción entre joven y persona que hace el político popular no sé si le será muy rentable en términos de votos, pero ese es su problema.

Pero vayamos al argumento. Huyamos de entretenernos en descifrar la ficción jurídica del término joven, que cada administración extiende a capricho. El hecho imponible de suscribir una hipoteca puede suprimirse. Hágase, si se quiere y en buena hora. Pero objetivamente, neutralmente y erga omnes, no por un supuesto agravio de quien tiene el dinero (que puede ser ahorrado previamente y con el mismo esfuerzo que el que supone pagar la hipoteca a posteriori. Sin meternos en figuras morales sobre la primacía del ahorro sobre el gasto, etc.).

El mismo argumento cabe aplicar a la desgravación específica a quienes les haya subido la cuota de la hipoteca. ¿Por qué la suscribieron a tipo variable? ¿Son menos ciudadanos los que suscriben hipotecas a tipo fijo? ¿Son aceptables estas variable en igualdad de rentas?

Tengo dicho aquí que las ofertas fiscales son radicalmente engañabobos. (Y hago una aclaración para maliciosos. No tengo hipoteca alguna suscrita, ni como joven ni como persona).

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