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Tribuna libre

Mala Suerte: a vida o muerte

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Me ha impactado. Uno ya empieza a acostumbrarse a encontrar historias así pero me resisto a reconocer la realidad. El mercado musical no puede haberse vuelto tan cruel y tan carnívoro. Les ruego que atiendan a esta historia que, aunque tiene nombre y apellidos, podría ser protagonizada por cualquiera de los muchos grupos noveles que ruedan por los circuitos locales. Llevan años cargando sus instrumentos y recorriendo salas de conciertos de la capital de España. Tienen un público fiel y una gran colección de canciones. Tocan pop español con tendencias ochenteras. Son buenos. Tienen cosas que decir, saben conmover con su música y siempre han tenido claro que después de llamar a mil puertas alguna se abrirá para ellos. Han grabado varias maquetas con su repertorio de canciones. Las han hecho llegar a emisoras de radio, discográficas, periodistas, promotores musicales y todo tipo de vendedores de humo con olor a vinilo de éxito. Todo. Lo han intentado todo. Han logrado grandes cosas aisladamente pero, en realidad, no avanzan. No han encontrado con quién editar su disco, ni cómo promocionarse a gran escala, ni el respaldo de un medio, de una discográfica, de un manager inteligente. Repito: son buenos. Internet les ha servido como un buen canal de comunicación con sus fans. Gracias a lo cual pueden organizar y promocionar fácilmente sus actuaciones. Su primer disco está grabado ya desde hace meses pero nadie se ha decidido a editarlo. No han encontrado a la persona adecuada en el momento preciso... Se sienten estancados, con ganas de hacer cosas nuevas, pero el lastre —el famoso mal del músico del momento: el del “disco grabado y no editado”- de ese disco en vía muerta les impide seguir adelante con nuevas ideas. Su paciencia se agotó hace pocos días. Entonces apareció un comunicado en su web: “Hemos decidido editar este disco por nuestra cuenta porque ya conocéis como está el mercado discográfico; y para que el grupo siga evolucionando, tenemos que pasar página. (...) La recaudación de este proyecto irá destinada al siguiente disco (...) No podéis imaginar lo orgullosos que nos sentimos de nuestro trabajo, cuando vemos que gente como vosotros nos acompañan en cada concierto. Nunca acabaremos de sentirnos agradecidos.” De esta manera se van a lanzar al pozo oscuro: están editando el disco con dinero de sus bolsillos y lo venderán en el transcurso de un único concierto en la conocida Sala Galileo Galilei de Madrid. La entrada al concierto, que costará 10 euros, incluirá el citado álbum. Celebran esta actuación y presentación el 29 de diciembre a las 21:30. Piden apoyo a sus fans y a quien quiera acercarse a conocer su música. Una apuesta valiente: a vida o muerte. Si no tuvieran calidad no me habría inmutado. Si no hubieran conseguido emocionarme con “Hace tiempo que no me emborracho”, con “Puede”, con “Lucharé” o con “Mala suerte”, no habría perdido el tiempo en seguir el devenir de sus vidas hasta hoy. Me parece que algo gordo falla cuando un grupo así se tienen que buscar la vida de esta manera tan arriesgada. Y lo hacen por una razón: por amor a la música. Editan este disco para recaudar fondos para poder grabar esas nuevas canciones que rondan sus cabezas desde hace meses ya. Y de nuevo, volverán a arriesgarse para poder hacerlas llegar a su público. Y así una y otra vez. Es la expresión más auténtica del artista de corazón. En las líneas anteriores les he estado hablando de César, Manuel, Nacho, David, Mario y Víctor. O sea, Mala Suerte. Un grupo madrileño que explica así en su web (www.malasuerte.org) su forma de ver la música: “Cuando un sentimiento revolotea por las entrañas, surge la necesidad de expulsarlo hacia el exterior como si de un proyectil se tratara. Algo así son las canciones...” Les he estado hablando de Mala Suerte pero necesitaría hojas y hojas para citar los más importantes casos similares existentes sólo en Madrid. Y la historia se repite —y más aún- en La Coruña, en Bilbao o en Valencia. Dicen los de siempre que nos estamos cargando la música con tanto Internet, con tanta piratería y demás. Mientras tengamos la sensatez y la honradez de apoyar este tipo de iniciativas valientes no estará todo perdido. Nuevos tiempos, nuevas vías. La música hoy se defiende así. Ojalá salgan de esta por la puerta grande. Y nos regalen más canciones. Buena suerte.