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Tribuna libre

La Mansión de los Rodríguez

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Yo creo que en la Moncloa manda realmente Sonsoles. Esa pasión musical de la mujer del Presidente podría explicarnos muchas cosas. A Zapatero le encanta reunirse con la gente del mundo artístico, quizá porque ponen sobre la mesa cuestiones poco polémicas. Por eso le dedicó, hace unos días, dos horas al músico Carlinhos Brown. Ya saben, la fiesta andante.

 

Los cineastas y los músicos siempre tienen abiertas las puertas de la Moncloa desde que hay nuevo inquilino. Aparentemente fantástico. Lo que no lo es tanto es que no hay muchos más que puedan entrar en la mansión de los Rodríguez como Pedro por su casa.

 

Pero, ¿cómo fue la reunión? “Talante, Carlinhos, talante”. Y Trueba, también presente, más contento que unas castañuelas. Lo que ha trascendido oficialmente es que la cita fue por una buena causa. Al contrario que otras citas que se han producido en las últimas semanas, que deben ser por causas malísimas a juzgar por las caras de los asistentes. Claro, es que no todo el mundo toca con tanta destreza los timbales como Carlinhos Brown. El músico brasileño se ríe mucho, baila y apasiona al interlocutor, mientras que otros sólo llevan a la Moncloa caras largas y malas noticias. ZP también selecciona sus amistades.

 

Dicen los comunicados de La Moncloa que el hombre que ha vuelto a poner de moda la música brasileña en España le contó al Presidente todo su proyecto solidario en su barrio natal de Brasil. Algunos conocerán este plan de solidaridad por la película de Trueba, “El milagro de Candeal”.

 

Carlinhos Brown es como un ciclón de energía. Me imagino que Zapatero habrá estado perdido durante la mitad de la reunión, porque es difícil asimilar todo lo que suelta el músico brasileño a cada segundo. El proyecto finalmente pretende montar una escuela en el barrio –pobre- donde nació el artista. Aunque el músico adereza su concepto de “solidaridad” con un amasijo de ideas con las que a muchos nos cuesta identificarnos, podemos reconocer que se trata de una buena obra. Eso mismo le parecería al Presidente. Que además, mientras los interlocutores sean amigos de sus amigas, todo le parece estupendo. “Rollo” Objetivo Birmania.

 

Pero a pesar de las televisiones, cuya información es cada día más parcial, en la reunión de Carlinhos y ZP no fueron todo sonrisas y samba. Según comentaba el diario El Mundo este lunes, el músico mostró a ZP su malestar por el hecho de que algunas asociaciones de gays y lesbianas intentasen adueñarse de su Carnaval musical y convertirlo en un acto a favor de los matrimonios entre homosexuales.

 

Otros medios han asegurado que Carlinhos recibió cientos de correos electrónicos que le acusaban de haberse prestado a colaborar en el boicot a la manifestación del Foro Español de la Familia. Además, como publicaba El Confidencial Digital el pasado 20 de junio, a Movistar, patrocinadora del Carnaval de Carlinhos, se le complicó la fiesta con la maniobra de los colectivos de gays y lesbianas. Se entiende que a las miles de personas participantes en la manifestación de las familias abonadas a Movistar no les hizo demasiada gracia el patrocinio del Carnaval homosexual.

 

Con independencia de lo que opine Carlinhos Brown sobre los matrimonios homosexuales, creo que el artista brasileño sabe contar mejor que el Delegado del Gobierno en Madrid. Por eso debió quedarse pálido al verse involucrado en un acto de un colectivo minoritario posicionado contra la multitudinaria e histórica manifestación de las familias. Comercialmente, no era una acción acertada. Y si no lo pensó él por sí mismo, algún agobiado directivo de Movistar seguro que se lo explicó en seguida sin muchos paños calientes.

 

Y Zapatero, supongo, se convirtió en accidental confidente de esta embarazosa situación que se le ha montado al músico de la samba. El “buen talante” de Zapatero y el “buen rollo” de Carlinhos Brown congeniaron como dos gotas de agua. Quizá por eso se prolongó la charla. Otra teorías más malévolas apuntan que en la Mansión de los Rodríguez gusta mucho la samba...