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Siempre se comenta la habilidad del Partido Socialista para comunicar y lo mal que se manejan en este campo las gentes del Partido Popular.

Siempre se comenta la habilidad del Partido Socialista para comunicar y lo mal que se manejan en este campo las gentes del Partido Popular. De la importancia que, para cualquier formación política, tiene la comunicación y el saber trasladar a los ciudadanos sus mensajes, no parece necesario hablar porque todos están de acuerdo.

Pero hay otro tipo de política informativa que es la habilidad para que los comentaristas, los editorialistas, los medios y, en general, quienes ‘hacen’ la opinión pública hablen de algo y, además, en la forma en la que interesa al promotor de las ideas.

La pasada semana hemos tenido –y lo seguiremos teniendo de aquí a las elecciones de marzo- un ejemplo clarísimo de esa forma de influir en los medios para que estos, a su vez, influyan en la opinión.

Salía José Blanco y presentaba la nueva campaña y la nueva imagen del PSOE, protagonizada por una serie de acciones más bien visuales y, al frente de todas ellas, el vídeo de Zapatero. Todo basado en la Z de Zapatero, que va a ser, de aquí a Marzo, el ‘leit motiv’ de toda la campaña socialista.

Desde el atril en el que se apoyaba el político gallego, hasta la fonética o la escritura de los textos, todo venía presidido por la Z.

Una campaña que no se sabe si es acertada o no, si respeta el idioma o no, si es frívola en cuanto al lenguaje, si conectará o no con la sociedad y, en definitiva, si será rentable electoralmente para el PSOE, pero una campaña que, hasta el momento, ha protagonizado la vida española en muchos de sus aspectos y, fundamentalmente, en el mediático.

Comentarios, editoriales, chistes y dibujos, entrevistas, críticas positivas y análisis negativos, bromas y censuras, alabanzas y parabienes…todo ha estado presidido por la letra Z que ya no es una letra cualquiera de nuestro abecedario y que se ha convertido, por obra y gracia de una campaña perfectamente orquestada, en ‘la Z de Zapatero’.

Si la crítica consiste en hablar y escribir con la Z tal y como la hacía el secretario general del Partido Socialista en el vídeo, si la censura consiste en indicar que se patea el lenguaje, si los chistes se hacen en base a la propia campaña, Blanco y los ‘blancos’ del Partido Socialista han conseguido con creces sus objetivos propagandísticos y a ello están contribuyendo de forma generosa y multiplicadora quienes lo crítican más acremente.

La Z de Zapatero se ha enseñoreado de la comunicación en España, y eso es un gran acierto de quienes lo han propiciado y una tremenda ingenuidad de quienes lo han jaleado, para bien o para mal.

Memez se escribe con Z pero… ¿memez de quién?

Pero que quede claro que solidaridad, amistad, tranquilidad, ‘crispacidad’ y hasta ‘baloncestidad’, se escribe con D final y no con Z de Zapatero.